La divulgación científica ha experimentado una transformación profunda, pasando de un modelo tradicional, institucional y unidireccional a un ecosistema híbrido marcado por la convergencia digital, la participación activa de las audiencias y la irrupción de nuevos actores. Así lo analiza el artículo de Mónica Valderrama-Santomé, Beli Martínez y Talía Rodríguez-Martelo publicado en Infonomy (2026).
Valderrama-Santomé, Mónica; Martínez, Beli; Rodríguez-Martelo, Talía (2026). «Evolución de la divulgación científica: transformación mediática, convergencia digital y emergencia de nuevos actores [Evolution of science communication: Media transformation, digital convergence and the emergence of new players]». Infonomy, 4(3) e26017. https://doi.org/10.3145/infonomy.26.017
En el contexto español, los medios públicos como RTVE (con programas históricos como Redes, Órbita Laika o El cazador de cerebros) han mantenido un rol clave en la alfabetización científica. Sin embargo, las plataformas digitales han cambiado las reglas del juego. Surgieron los sci-influencers —como Javier Santaolalla (Date un Vlog, 4,59 M seguidores), José Luis Crespo (QuantumFracture) o Rocío Vidal (La Gata de Schrödinger)—, que apuestan por formatos cercanos, visuales y adaptados a la economía de la atención: vídeos cortos, reels, animaciones y narrativas dinámicas que conectan con audiencias jóvenes.
Las Unidades de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i) de las universidades representan otro pilar institucional. Elaboran podcasts, minutese, reels, carruseles y concursos participativos que combinan rigor con accesibilidad, fomentando la implicación ciudadana y la co-creación.
Esta evolución trae oportunidades (mayor alcance, interacción y democratización) pero también desafíos: simplificación excesiva, dependencia algorítmica, riesgo de desinformación, y persistentes brechas de género en visibilidad y credibilidad. Las altmetrics muestran el impacto social, pero subrayan que la atención no siempre equivale a comprensión profunda.
Los autores concluyen que la divulgación científica es una práctica social compleja con funciones educativas, democráticas y políticas esenciales. Su futuro depende de estrategias colaborativas entre instituciones, medios y creadores que equilibren accesibilidad, atractivo y rigor en un entorno mediático en constante cambio.
Construir una ciudadanía crítica informada sigue siendo más necesario que nunca. La ciencia debe seguir saliendo del laboratorio al feed.
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https://doi.org/10.3145/infonomy.26.017

