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¿Cómo está la salud mental de nuestros jóvenes? Datos bastante preocupantes

Foto nota ¿Cómo está la salud mental de nuestros jóvenes? Datos bastante preocupantes

Un nuevo estudio publicado en la revista Infonomy por Laura Sanz-Simón, Almudena Barrientos-Báez y David Caldevilla-Domínguez —investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Complutense de Madrid— arroja cifras que deberían hacernos reflexionar.

Sanz-Simón, Laura; Barrientos-Báez, Almudena; Caldevilla-Domínguez, David  (2026). «Evaluando la salud mental de los jóvenes [Assessing young people’s mental health]». Infonomy, 4(3) e26012.
https://doi.org/10.3145/infonomy.26.012

La investigación, basada en un cuestionario completado por 903 jóvenes de entre 18 y 30 años, revela que el 83% de los encuestados califica su propia salud mental con un suspenso (entre 1 y 4 sobre 10). Ninguno alcanza el notable ni el sobresaliente. Es decir, los jóvenes españoles no solo perciben que están mal: están convencidos de ello.

Pero los datos no se quedan ahí. El estrés crónico afecta a prácticamente la totalidad de la muestra (en el grupo de 22 a 26 años, solo uno de cada 301 encuestados declara no sufrirlo). Y un dato especialmente revelador: la mayoría de quienes han recibido un diagnóstico de ansiedad o depresión aseguran que sus síntomas comenzaron, de media, unos diez años antes de que nadie pusiera nombre a lo que les ocurría.

Importancia de la comunicación personal
Aquí entra en juego algo fundamental desde el punto de vista de la Comunicación Social: el estudio evidencia que la manera en que hablamos —o no hablamos— de salud mental importa, y mucho. Los propios participantes señalan que los medios de comunicación, junto a los profesionales sanitarios y las asociaciones de pacientes, tienen un papel clave para que este tema deje de ser tabú. Y sin embargo, casi el 100% de los encuestados nunca recibió formación sobre bienestar emocional en su etapa escolar o universitaria, aunque prácticamente todos la habrían deseado. La brecha entre lo que la sociedad necesita escuchar y lo que realmente se comunica sigue siendo enorme.

El artículo también repasa terapias alternativas: musicoterapia, yoga, meditación, terapia con animales…, que muchos jóvenes están explorando por su cuenta ante la falta de recursos accesibles.

Necesitamos hablar más, mejor y antes. La comunicación no es solo una herramienta de difusión; puede ser, literalmente, parte de la solución.

Artículo disponible en: https://doi.org/10.3145/infonomy.26.012

Roxana Dinu
Editora
Revista Infonomy