Foto: Wikimedia
La ley de Moore sigue siendo una referencia útil para entender la evolución de los chips, pero hoy ya no se cumple con la regularidad y la amplitud con que lo hizo durante décadas. En la práctica, la “doble ley” de transistores y abaratamiento se ha ralentizado, y el coste de fabricar chips punteros se ha disparado.
Qué dijo Moore

Gordon Earl Moore (1929-2023) formuló en 1965 una observación empírica: la capacidad de los chips crecería de forma sostenida a gran velocidad, mientras su precio por unidad de potencia tendería a bajar.
Foto: Wikipedia
En la versión divulgada por Alfons Cornella en 1995, esa idea se resumía en una frase muy conocida:
“Todos los años se duplica la capacidad de proceso de los chips y se divide por dos su precio”.
https://www.scimagoepi.com/el-futuro-segun-gordon-moore
La ley de Moore ya no es el único mapa del progreso tecnológico; hoy convive con otras reglas que explican mejor la era de la IA, la eficiencia energética y la diversidad de arquitecturas
Cornella añadía que esa regularidad había funcionado durante unos 25 años, y por eso se convirtió en una especie de brújula para la industria.
La lectura de Cornella
En otro texto de 1996, Cornella destacó la “nueva ley” de Moore: el coste de construir fábricas capaces de producir chips de última generación crecía también de manera exponencial. Su idea era muy sugerente: incluso si la física permitía seguir miniaturizando transistores, la economía podía convertirse en el límite real. Para seguir miniaturizando hacían falta inversiones cada vez astronómicas. Dicho de otro modo, el freno no era solo técnico, sino también financiero.
https://www.scimagoepi.com/la-nueva-ley-de-gordon-moore
Cómo se entiende hoy
Hoy la situación es más matizada. Sigue habiendo avances en densidad, arquitectura y rendimiento, pero ya no basta con mirar una única curva ascendente y asumir que todo se duplicará con puntualidad mecánica. Además, el coste por transistor ya no cae al ritmo clásico y, en algunos casos, incluso aumenta. Por eso muchos especialistas prefieren hablar de una «ley histórica muy interesante», pero no de una «regla universal» vigente en el mismo sentido original.
Un legado vigente
Aun así, la ley de Moore no ha perdido valor. Sirve para explicar por qué la informática cambió tan rápido durante medio siglo y también para entender por qué la industria busca nuevas vías: integración o empaquetado avanzado, chips especializados, paralelismo y mejoras de software. En ese sentido, Moore sigue “cumpliéndose” como idea cultural y tecnológica, aunque ya no como una ley exacta de crecimiento continuo.
La sucesora de Moore no será una sola ley, sino varias
Alternativas a la Ley de Moore
Ley de Huang: describe cómo el rendimiento en inteligencia artificial y GPU puede crecer más rápido que la trayectoria clásica de Moore, gracias a la coevolución de hardware, software y algoritmos.
Ley de Koomey: desplaza el foco desde el número de transistores hacia la eficiencia energética, es decir, cuántos cálculos puede hacer un chip por watio.
Ley de Kryder: aplicada al almacenamiento, sugiere que la densidad de los discos duros crecía de forma muy acelerada, en paralelo al espíritu de Moore.

