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¿Qué es el Antropoceno?

Antropoceno

Una nueva era definida por el impacto humano sobre la Tierra, de la que cada vez se habla más:

Se ha propuesto llamar Antropoceno (Anthropocene en inglés) a una supuesta época geológica que marca el período durante el cual la actividad humana se ha convertido en la influencia dominante sobre la geología y los ecosistemas de la Tierra. Si bien el término aún genera debate entre los científicos sobre su reconocimiento formal y su fecha de inicio precisa, ha cobrado mucha atención como forma de describir los cambios profundos, y a menudo irreversibles, que la humanidad ha impuesto al planeta.

Orígenes y definición
El término “Antropoceno” combina “antropo”, que significa humano, y “ceno”, un sufijo utilizado para nombrar las eras geológicas, para reflejar la idea de que la humanidad ha comenzado a dejar una huella geológica distintiva.

El concepto se popularizó a principios de la década de 2000 gracias al químico atmosférico holandés Paul-Josef Crutzen (izq.), Premio Nobel de Química en 1995, y al biólogo norteamericano Eugene F. Stoermer. Argumentaron que el impacto de las actividades humanas —desde la contaminación industrial, la deforestación y la urbanización hasta el cambio climático y la pérdida de biodiversidad— había alcanzado una escala comparable a la de grandes eventos geológicos naturales, como erupciones volcánicas o impactos de asteroides.

¿Cuándo comenzó el Antropoceno?
No existe una fecha de inicio universalmente aceptada para el Antropoceno. Algunos científicos proponen la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII, cuando la combustión de combustibles fósiles comenzó a acelerar las emisiones de carbono y a alterar los sistemas climáticos globales. Otros sugieren mediados del siglo XX, conocida como la “Gran Aceleración”, caracterizada por un aumento sin precedentes en el crecimiento demográfico, el desarrollo económico, las pruebas nucleares, la producción de plásticos y los cambios a gran escala en el uso del suelo. Las partículas radiactivas de las pruebas de bombas nucleares proporcionan un marcador claro y datable en sedimentos de todo el mundo, lo que convierte a 1945 en un candidato convincente para el inicio del Antropoceno.

Influencia humana en los sistemas terrestres
El sello distintivo del Antropoceno es la escala e intensidad de la influencia humana en los sistemas terrestres:

Cambio climático: La quema de combustibles fósiles, la deforestación y las actividades industriales han incrementado drásticamente las concentraciones de gases de efecto invernadero, lo que ha provocado el calentamiento global, el derretimiento de los casquetes polares, el aumento del nivel del mar y la alteración de los patrones climáticos.

Pérdida de biodiversidad: La destrucción del hábitat, la contaminación, la sobrepesca y la introducción de especies invasoras han disparado las tasas de extinción, lo que ha llevado a los científicos a describir este fenómeno como el sexto evento de extinción masiva.

Transformación del suelo: La actividad humana ha alterado más del 75% de la superficie terrestre libre de hielo mediante la agricultura, el desarrollo urbano, la minería y la infraestructura, transformando los ecosistemas y las características geológicas.

Contaminación y materiales nuevos: Existe una contaminación generalizada del aire, el agua y el suelo con sustancias químicas, plásticos, metales pesados ​​e isótopos radiactivos, muchos de los cuales persistirán en el registro geológico durante milenios.

Implicaciones y desafíos
Reconocer el Antropoceno conlleva importantes implicaciones para la forma en que los seres humanos perciben su relación con la Tierra. Subraya la responsabilidad ética de gestionar y mitigar los impactos de las acciones humanas, promover la sostenibilidad y preservar los sistemas vitales del planeta para las generaciones futuras. También desafía la visión tradicional de la naturaleza como algo separado de los humanos, enfatizando en cambio que los humanos son una fuerza geológica capaz tanto de destrucción como de administración.

Sin embargo, el concepto también es controvertido. Algunos argumentan que etiquetar esta época como Antropoceno corre el riesgo de simplificar excesivamente problemas ambientales complejos o de atribuir una culpa indebida únicamente a la humanidad sin reconocer los factores sociales, económicos y políticos. A otros les preocupa que pueda fomentar el fatalismo o la complacencia al sugerir que el cambio ambiental es inevitable e irreversible y que nos lleva a la autodestrucción.