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El IMPI en la era Internet

Jaime Denis Zambrana

 

 

Jaime Denis Zambrana ha sido hasta finales de este curso 1995-96 jefe del Área de Informática del IMPI.

Foto: CC BY Tomàs Baiget

 

 

 

El IMPI (Instituto de la Pequeña y Mediana Empresa Industrial), del Ministerio de Industria y Energía, se ha ganado a lo largo de los años una buena reputación por su oferta de servicios de información para las empresas. Sin embargo, para el profesional de la información, un aspecto todavía más sobresaliente ha sido siempre el uso que ha hecho de las nuevas tecnologías para producir y distribuir sus bases de datos.

IWE entrevistó a Jaime Denis Zambrana, jefe del Área de Informática, para conocer diferentes aspectos de la práctica diaria de este Instituto:

¿Cuál es tu perspectiva sobre cómo ha evolucionado la producción de bases de datos? ¿Ha variado mucho con el online, el videotex, la difusión por fax y ahora con el web?
– Para nosotros, lo que es estrictamente la producción no ha dependido en ningún momento de los medios de distribución que citas, puesto que siempre hemos podido partir de un software “base” de gestión de bases de datos (que actualmente, como sabes, es BRS), sobre el que hemos instalado las interfaces necesarias. De esta forma tenemos un único “depósito” de datos, a partir del cual se extraen las diferentes salidas o formatos.

Lo que sí ha ido variando es la forma de convertir la información a soporte electrónico. Últimamente, por ejemplo, estamos trabajando con lápices OCR (reconocimiento óptico de caracteres) y entrada de datos por voz.

¿Trabajando o experimentando? ¿Resultan ya prácticas estas tecnologías?
– Para obtener la máxima eficacia cada una debe adaptarse a las características del documento. Así, los textos largos, cuyo tiempo de manipulación es mínimo comparado con el de proceso, es mejor escanearlos en un OCR normal de página completa. Pero los textos más cortos (de menos de 1/4 de página), o los que están fragmentados, es más eficaz escanearlos con el lápiz óptico, pasándolo a mano por encima de cada línea.

Por último, hemos tenido resultados muy satisfactorios con los sistemas de reconocimiento de voz o de dictado personal cuando se trata de textos cortos y de añadir comentarios, códigos, descriptores, etc. En estos casos las frases se leen o pronuncian frente a un micrófono (que forma parte de un casco que permite las manos libres).

Cada sistema, además, tiene almacenadas las palabras especializadas que nosotros usamos frecuentemente, de manera que las pueda reconocer enseguida. Podríamos decir que aumentamos el rendimiento y la precisión de esos métodos automatizados porque les vamos “enseñando” continuamente nuestro vocabulario habitual.

De todas maneras hay que tener presente que tanto el lápiz OCR como el sistema de dictado personal (SDP) se complementan y se simultanean con el teclado corriente para acabar de enlazar el escrito.

Pantalla inicial de los servicios WWW del IMPI.

Pantalla inicial de los servicios WWW del IMPI.

 

Entonces ¿recomendáis el uso del SDP para la creación de bases de datos?
– Sí, pero, como digo, para tipos concretos de información y según los otros medios de que se disponga. Por ejemplo, textos del orden de media página poco legibles serían candidatos ideales para SDP; aunque, claro, una persona con mecanografía muy rápida podría sacar ventaja. Sin embargo la entrada por voz es mucho más descansada, con una ergonomía altísima. Recuerdo que hace tiempo ya sacasteis en IWE una descripción de un SDP…

En efecto, déjame ver la referencia: fue en el número 30, dic. 1994-enero 1995, p. 21, “IBM presenta su Sistema de Dictado Personal.
https://www.scimagoepi.com/ibm-presenta-su-sistema-de-dictado-personal
– Como creo que entonces ya decíais, este software incorpora miles y miles de patrones de frases. La versión española la ha realizado un equipo de IBM España dirigido por Luis de Sopeña Pastor, que trató más de 150 millones de palabras en distintos contextos. Como resultado, el sistema distingue perfectamente, por ejemplo, la preposición “a” del verbo “ha” en la frase “José ha ido a Cuenca”, y escribe Cuenca con C mayúscula.

Luis de Sopeña Pastor

Luis de Sopeña Pastor
Foto: Rowan Hetherington

Además se venden diccionarios especializados para abogados y para médicos con 40.000 términos cada uno y, adicionalmente, los usuarios pueden añadir diccionarios particulares de hasta 2.000 términos (entendiendo por “términos” tanto las palabras sueltas como expresiones características).

Antes has citado varias formas de distribución de la información. ¿Cuál es la posición del IMPI respecto la ola Internet?
– Como ya sabes, el IMPI comercializa actualmente sus bases de datos conjuntamente con las del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) –ver IWE-41, febrero de 1996, pp. 23-24, “Bases de datos del ICEX“-.
https://www.scimagoepi.com/bases-de-datos-del-icex

Ellos utilizan un software distinto, pero los 2.500 usuarios que tenemos en común pueden pasar de uno a otro host por una gateway o pasarela.

En nuestro caso empezamos a distribuir online a principios de los 80. Entonces teníamos sólo unos 60 usuarios, exclusivamente centros intermediarios repartidos por todas las provincias españolas, que constituían el Servicio de Información Empresarial (SIE). En 1989 dimos un gran paso instalando el software BRS sobre un ordenador Digital VAX VMS, lo que nos permitió dar acceso online directo a las empresas.

En 1996, en esta “nueva época Internet”, hemos sido pioneros en ofrecer acceso telnet (el mismo online pero a través de Internet).

Sin embargo lo importante no es esto, sino que hemos sido uno de los primeros hosts europeos en ofrecer acceso a las bases de datos desde web. Desde enero es posible hacer búsquedas mediante un formulario en web sobre 3 de nuestras bases de datos gestionadas por BRS:
Ayudas –acciones de fomento -,
Bind –empresas industriales–, y
Concursos –subastas y concursos públicos–.

Se trata de un desarrollo técnico de Baratz, el distribuidor de BRS en España.

A diferencia del acceso online normal, todavía mucho más fuerte en posibilidades y refinamientos de búsqueda al poder utilizar el lenguaje BRS nativo, el acceso desde web por el momento es más limitado y se facilita gratuitamente.

Formulario de búsqueda en la base de datos de empresas desde el Web

 

Con esta interface web-gestor de base de datos estáis en una situación óptima para opinar sobre el actual dilema Internet-online clásico. ¿Cómo evoluciona el mercado? ¿Cuál es el comportamiento de los usuarios?
– Nos ha sorprendido el éxito del web: en los últimos 4 meses, estando como estamos todavía en la fase de arranque, nos han solicitado ya más de 80.000 páginas de documentos. Suponemos que la demanda desde Internet corresponde momentáneamente a un nuevo público, bastante distinto del que sigue conectando online.

Pero es que por el web ofrecemos también productos de información distintos. La interface web-gestor de bdd quizá sea sólo una tecnología puente. Lo que creo que para nuestro Instituto es realmente revolucionario es el hecho de que el web se esté convirtiendo en nuestro sistema de publicación.

Me explico: desde hace 5 años tenemos un servicio llamado InfoIMPI que atiende llamadas a través de un teléfono gratuito (900-19 00 92) sobre todo tipo de temas, desde cómo se homologa un ascensor hasta cómo registrar una empresa. Pues bien; todas las llamadas se han ido recopilando y clasificando, y con las respuestas se han elaborado muchos documentos, de extensión diversa (bastantes de ellos son del tamaño de libros).

Estos documentos “precocinados” sirven en la práctica para contestar el 80% de las preguntas. Hasta ahora los teníamos sólo impresos, pero poco a poco los vamos transfiriendo al web. De esta forma, los centros de desarrollo local de toda España pueden consultarlos fácilmente, siempre actualizados y además con enlaces hipertexto entre ellos. Y si todavía el documento no satisface sus necesidades, pueden enviarnos un mensaje de correo electrónico. Por supuesto, acto seguido su pregunta pasará a realimentar el web.

¿Quieres decir que acabaréis publicando solamente en soporte electrónico?
 -Posiblemente. De momento nos debemos a los contratos con las empresas distribuidoras de nuestros libros y, por otro lado, hay que tener en cuenta que la gente todavía prefiere tener papel entre sus manos. Sin embargo estamos poniendo en práctica la reingeniería de nuestro proceso de edición. Hemos analizado los costes y hemos observado que el coste intelectual de producir los libros es del 20-30%, en tanto que la impresión en papel se lleva el 70-80% restante.

Se trata de temas muy ligados a entornos jurídicos concretos y a momentos tecnológicos determinados, que a menudo varían rápidamente. Como resultado tenemos una tasa de libros que se quedan obsoletos y que no podemos vender del orden del 60%.

En la actualidad si un libro se agota ya no lo reeditamos. Lo ponemos en el web y la gente lo puede consultar gratis, con la ventaja de que así siempre lo podemos mantener actualizado.

¿Pero, y si alguien no tiene acceso a Internet y pide una copia en papel?
– Continuamos suministrándolo en papel, pero se lo hacemos al momento a partir del web, y se lo cobramos.

A un precio altísimo ¿no?, tratándose de la edición de un solo ejemplar…
– Pues, no creas. Hay empresas especializadas en este tipo de ediciones que en 24 horas hacen copias con una calidad muy alta a precios completamente “normales”; vaya, de libro corriente.

Antes has dicho que con los documentos “precocinados”, tanto en papel como en web, podéis contestar el 80% de las preguntas que os plantean las empresas. ¿Cómo resolvéis o, al menos, intentáis resolver el 20% restante?
– Tenemos personal propio que conoce las materias generales relacionadas con las empresas, así como profesionales y empresas especializadas que trabajan bajo contrato para nosotros. Sin embargo, gracias a la facilidad de interconexión que brinda el web, estamos constituyendo una red de información temática específica con la ayuda de la Iniciativa PYME.

En España existen muchas asociaciones de profesionales y de empresas activos en un sector concreto, que cuentan con un buen centro de documentación. Algunos de ellos son muy activos y puede que ofrezcan toda una variedad de servicios de información por teléfono, fax, videotex… Nosotros les ayudamos a que se reconviertan al web, e inmediatamente establecemos punteros o hiperenlaces con sus páginas, gracias a lo cual las personas que entran en nuestro web (o en cualquier otro de la red) van teniendo cada vez más nueva información especializada.

Días pasados se comentaba en el foro electrónico IweTel el todavía escaso uso que las pymes hacen de Internet. ¿Realiza el IMPI alguna promoción en este sentido?
– Siempre hemos estado abogando para que las empresas usen las nuevas tecnologías de la información que han ido apareciendo a lo largo de los últimos años, convencidos de la importancia estratégica que tienen.

Ahora, siendo el web un conjunto tan completo de funciones de interés para las empresas –acceso a información externa, oferta de información interna (catálogo de productos), sistema de venta, medio de comunicación, etc. –, pensamos que tenemos que hacer un esfuerzo aún mayor.

Hemos firmado un convenio con Telefónica para hacer actuaciones en el ámbito de las pymes: sesiones de demostración, formación, acceso a Internet y webs gratuitas durante un período experimental, que permite a la empresa evaluar las ventajas e inconvenientes. Pasados unos pocos meses, si la compañía decide continuar teniendo un web, deberá transferir las páginas a un proveedor comercial.

Nos despedimos de Jaime Denis pidiéndole folletos del IMPI.
-¿Folletos dices? ¡Los que quieras! Puedes recogerlos desde tu casa:
http://www.impi.es

Ja, ja… ¡Muy bueno! Pues ¿me das tu tarjeta de visita?
– Encantado. Puedes entrar en mi personal web:
http://www.impi.es/~jdenis

Pero añade sonriendo:
– Bueno, aquí tienes. ¡Todavía uso las de cartulina impresa!

N. de la R.: El sistema de dictado de IBM citado al principio de esta entrevista cuesta entre 185.000 y 205.000 PTA + IVA (según versión), incluidos la tarjeta de sonido y el micrófono.

Luis de Sopeña Pastor. IBM. Santa Hortensia 26. 28002 Madrid. Tel.: 901-100 400

Nota: desde finales de este curso Jaime Denis trabaja en el Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación del Ministerio de Educación y Cultura.
Torrelaguna, 58. 28027 Madrid.
Tel.: +34-1-407 87 90; fax: 368 07 09

Jaime J. Denis Zambrana. IMPI. MINER. Pº de la Castellana, 141. 28046 Madrid.
Tel.: +34-1-582 93 38 / 30; fax: 582 93 36 / 99
jdenis@impi.es

Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 46, julio-agosto de 1996, pp. 1-4.