Edificio de la National Library of Medicine, 8600 Rockville Pike, Bethesda, MD 20894
El pasado 26 de febrero de 1996, el General Services Administration Board of Contract Appeals suspendió la inclusión de nuevas referencias en todas las bases de datos de la National Library of Medicine (NLM) de los EUA –productora de Medline, Bioethics, Histline, Aidsline, Health Planning and Administration, AVline, etc.–.
La acción se debió a la denuncia de una empresa que se había presentado al concurso convocado por la NLM para subcontratar la entrada de datos y que no estaba de acuerdo en cómo se había adjudicado.
La NLM intentó vanamente que se revocara la orden aludiendo a la
«importancia de las bases de datos que produce (y también distribuye directamente a través de un host online propio) para la sanidad de los EUA».
Un mes más tarde, el 25 de marzo, había ya 30.000 referencias bibliográficas en la cola, esperando ser entradas en las bases de datos (un promedio de unas 1.700 diarias), por lo que parte de personal de la organización se tuvo que poner a trabajar en ello para paliar el retraso.
«Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para solucionar esta situación de emergencia con el fin de minimizar su efecto sobre los servicios sanitarios y sobre la investigación biomédica»,
decían en un comunicado que circuló por las listas electrónicas a mediados de abril.
Finalmente, el 30 de abril la NLM anunció que el citado Board había levantado momentáneamente la prohibición, pero que la obligaba a re-evaluar la propuesta de la empresa denunciante.
¿Por cuánto tiempo?
Con las primeras noticias algunos pensamos que ya le había llegado la hora de la privatización a Medline, pero según parece ello no es (aún) así. Es probable que el entramado contable de las bases de datos producidas por la NLM dé todavía cifras rojas –a pesar de que en particular Medline sea una mina–, con lo cual se justifica que el conjunto siga como un todo coherente en manos de la Administración.
Tal y como explicamos en IWE-42, marzo de 1996, pp. 9-11, «Acceso a la información de la Administración»:
https://www.scimagoepi.com/acceso-a-informacion-de-la-administracion
según las leyes norteamericanas lo que puede hacer la empresa privada no tiene por qué hacerlo la Administración.
El caso ha puesto de relieve una vez más la situación privilegiada que viene disfrutando Medline (el antiguo Index Medicus impreso) durante años al depender de la Administración, lo que le ha permitido mantener unos precios muy bajos. Su contrincante a escala mundial Excerpta Medica (Embase), de Elsevier Science BV, Amsterdam, al no disponer de subvenciones ha tenido que subir sus tarifas a más del triple.
Se ha llegado a temer por la desaparición de Embase, lo cual dejaría la información médica monopolísticamente en manos de los EUA, como lo está ya la información química (Chemical Abstracts). La CE consideró la posibilidad de subvencionarla, pero esto hubiera sido ilegal ahora. Embase puede subsistir gracias a su aceptación en los laboratorios farmacéuticos, que valoran su mejor cobertura en farmacología, pero en otros sectores en los que las diferencias de precios son muy determinantes, Embase sólo es una segunda opción de repuesto cuando no se obtienen suficientes respuestas de Medline.
Las subvenciones a Medline han estado negadas reiteradamente por la NLM. Lo cierto es que si al principio existieron, evidentemente, en los últimos años parece claro que esta base de datos pasó a ser muy rentable.
La consecuencia de las subvenciones ha sido la primacía total de Medline, y, dada la política de la NLM de priorizar la indización de las revistas norteamericanas, también ha significado la primacía de éstas sobre las europeas, lo cual hace que este tema tenga mucha mayor trascendencia (v. IWE-13, abril de 1993, p. 7, «Medline aún más barato»).
https://www.scimagoepi.com/medline-aun-mas-barato
Aunque Medline llegara a privatizarse, su gran implantación le garantizaría seguramente una gran ventaja sobre Embase durante muchos años.
El caso del citado Chemical Abstracts, otro de los grandes negocios de la documentación, también ha sido históricamente notorio en los EUA, puesto que oficialmente no tenía beneficios al depender de una sociedad sin ánimo de lucro como la American Chemical Society (ACS). Ante las protestas del estado de Ohio, donde está ubicado, finalmente el gobierno norteamericano obligó a Chemical Abstracts a pagar impuestos.
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Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 45, junio de 1996, p. 10.
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