El pasado 14 de febrero de 1996, Pedro Hípola (Univ. de Granada, Fac. de Biblioteconomía y Documentación), puso en conocimiento del foro IweTel la convocatoria de un puesto vacante de bibliotecario para el Centro de Información de la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte, firmado por Canadá, México y Estados Unidos. Entre los requisitos exigidos a los candidatos se detallaba:
“Poseer un diploma o título en bibliotecología o ciencias de la información o el equivalente de una universidad reconocida. Poseer una licenciatura o un grado académico superior en cualquier disciplina de las ciencias puras o sociales. Poseer un mínimo de tres a cinco años, ininterrumpidos de experiencia en administración de ambientes especiales o de investigación de bibliotecas”.
phipola@ugr.es
Este apartado de la convocatoria centró el interés de varios miembros del foro.
Primero Patricia Riera Barsallo comentó lo triste que le parecía que
“si un bibliotecario/a, con experiencia, quisiera asumir puestos de responsabilidad, mejor sería que se licenciara en algo”.
pariera@ibm.net
Los comentarios posteriores ahondaron más en el tema al ser destacada por Rubén Urbizagástegui (Univ. of California, Rivera Library) la imposibilidad del acceso al puesto porque
“ese mensaje está dedicado solamente a los mercados americano y canadiense que comparten esa credencialidad de títulos a través de ALA. Ni siquiera los bibliotecólogos mexicanos (con la excepción de los graduados en universidades americanas o canadienses), y, a pesar de que México forma parte de esa Comisión, podrían aspirar a ese puesto y ser aceptados”.
Aún fue más lejos en sus comentarios, al tratar uno de los puntos más escabrosos que cualquier aspirante a un puesto de trabajo teme:
“¿La institución empleadora ya sabe de quién es el puesto y lo que se está haciendo es solamente un juego de búsqueda para legalizar y legitimizar al postulante que ya se conoce?”.
ruben@ucrac1.ucr.edu
Nadie respondió a esta reflexión. Posteriormente, las intervenciones giraron en torno a los estudios requeridos. Fueron aportadas las experiencias desarrolladas en cada uno de los países de los intervinientes.
Entre éstas cabe destacar la de Saúl H. Souto Fuentes (Centro de Excelencia Empresarial, México) que comentó:
“Yo me he dado cuenta que a diplomados en enfermería se les pide estudios específicos de administración a fin de actuar como administradores de algún área hospitalaria. El diploma de bibliotecología no es el fin, es solamente el inicio”.
ssouto@integer.mx
En el Reino Unido los requisitos se refieren a
“una cualificación profesional en biblioteconomía o documentación, que en la práctica se trata de cursos de postgrado de uno o dos años, más un título de pregrado de tres años. Aunque también existen títulos de pregrado en el área, una proporción grande de los profesionales siguen la primera”,

según el comentario de Victoria Manglano Bosch (City University, Londres).
vm@is.city.ac.uk
Por último, Nuria Portillo ilustró el tema con su propia experiencia laboral cotidiana:
“En mi tarea tengo que tener algunos conocimientos de Derecho. Pero aquí trabajamos filólogos, psicólogos, historiadores y documentalistas, como yo, que tratamos la documentación administrativa. No me ha hecho falta estudiar Derecho. Tan sólo he tenido que hacer un cursillo en la materia”.
ramon.tijera@mad.servicom.es
En parte, este debate recuerda al ya mantenido hace unos meses sobre el intrusismo profesional en bibliotecas y centros de documentación.
Resumen elaborado para IWE por María-Rosario Ferrer Gimeno.
Universitat de València, Escola Universitària d’Estudis Empresarials.
ferrermr@uv.es
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Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 43, abril de 1996, p. 33.
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