Por Domènec Turuguet
Domènec Turuguet es licenciado en Ciencias Químicas. Trabajó en el Servicio de Documentación del Centro de Investigación y Desarrollo, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Barcelona. Después, recién iniciado el Plan Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (1971), fue al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) (calle Jordi Girona Salgado, 26-28. Barcelona) donde ha sido hasta recientemente director de su Centro Nacional de Documentación (CND).
Foto: CC BY Tomàs Baiget
El crecimiento de medios informáticos –que bienvenidos sean al permitir agilizar procesos y hacer viables tareas repetitivas, acceder a archivos lejanos, etc.– puede hacer pensar a algunos que hace menos falta la función del documentalista. La intención de estas líneas es resaltar la misión fundamental de la Documentación, perdurable aunque cambien las tecnologías.
Las ideas de Karl R. Popper sobre los por él denominados “tres mundos” permitieron a Bertram C. Brookes dar una definición de la Documentación que nos parece clarificadora y completamente vigente a pesar de los quince años transcurridos:
Según Popper, existen tres mundos:
- Físico, de los objetos y energías.
- Mental, de los razonamientos y sentimientos.
- Abstracto, de las representaciones de las teorías y obras de arte.
El tercero se soporta en el primero, constituido por documentos, cuadros, etc.
La originalidad de este punto de vista reside en la incorporación del mundo 3 a los otros dos, relacionando abstracciones representadas mediante el lenguaje al universo de los documentos o bibliográfico.
Así queda definido el campo de trabajo de la Documentación y de los documentalistas, que de esta manera comprende a la vez elementos de los mundos primero y tercero.
Los del primero serán objeto de un tratamiento según su formato, material sobre el que se ha registrado la información, etc., pero el énfasis se pone en realidad sobre el tercero, ordenando, clasificando y priorizando los contenidos informativos, tanto locales como remotos.
Una vez elaborado todo, el resultado se pone a disposición de los usuarios para que puedan ejercer sus capacidades de pensar y sentir (mundo 2).
No hay que limitar, pues, la Documentación al archivo de objetos del mundo 1, sino que su razón de ser se halla en la descripción de la información y en facilitar el acceso a la misma.
Bibliografía
Popper, Karl R. (1984). Post Scriptum a la lógica de la investigación científica. Vol. II. El universo abierto. Un argumento en favor del indeterminismo. Ed. de Bartley, W. W. Madrid: Editorial Tecnos.
Brookes, Bertram C. (1980). The foundations of information science. Part I. Philosophical aspects. Journal of Information Science, v. 2, n. 2-4, pp. 125-133.
Nota resumida por la Redacción de IWE.
Domènec Turuguet. Consultor en sistemas de documentación.
Tel.: +34-3-203 32 52
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Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 40, diciembre de 1995-enero de 1996, p. 10.
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