Por Alfons Cornella Solans
Dentro del concepto «políticas de información» podemos diferenciar cuatro tipos de acciones llevadas a cabo por los poderes legislativo, ejecutivo o judicial.
- Acciones legislativas o regulatorias
Muchas leyes de las que más se habla en estos momentos son informacionales, es decir, tratan básicamente de la información como derecho o deber. Entre ellas destacan las de propiedad intelectual, patentes, protección de datos, o incluso el código penal –que en el caso español reconoce nuevos delitos relacionados con el uso indebido de las tecnologías de la información–, además de las que regulan el mercado de las telecomunicaciones.
- Desarrollo de infraestructuras informacionales
Aunque una gran parte de éstas es construida por el sector privado, hay otra cuya responsabilidad recae en las administraciones. Es el caso de las redes de banda ancha para usos académicos o de investigación, conexiones a la Red desde escuelas, bibliotecas y otros centros de acceso público, oficinas de correos, etc.
- Desarrollo de «infoestructuras»
Tirar cables es básico pero no suficiente. Los poderes públicos tienen gran responsabilidad a la hora de conseguir que los datos que circulan por la Red resulten de utilidad para favorecer el crecimiento de un país y a la vez mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Cuando se garantiza el acceso a todo tipo de información pública (excepto la clasificada o secreta) se estimula la transparencia de la sociedad y se facilita que las empresas dispongan de buenos indicadores sobre el entorno. Si se define un sistema educativo que da importancia al desarrollo de habilidades informacionales de sus alumnos –para que sean consumidores inteligentes en el mañana-, se garantiza que las redes contribuyan en el futuro a una mayor creatividad e innovación. Al reducir el IVA de los libros se favorece su venta, y se incentiva una industria de contenidos, verdadera clave para tener un lugar en la sociedad de la información.
- Mejorar la gestión de la información en la administración pública
Primero, porque de esta forma aumenta su eficiencia (¿qué hace ésta sino gestionar información?), algo que se le exige de manera creciente. Segundo, porque ello puede tener un poderoso efecto de demostración y ejemplo en las empresas del sector privado.
A la sociedad de la información no se llega gratuitamente, hay que invertir y esforzarse. Como consecuencia medir hasta qué punto se está consiguiendo este objetivo será cada vez más importante. Existen muchos rankings que ordenan los países generalmente según criterios económicos, aunque los hay que consideran otros factores de índole social o cultural como el «Índice de desarrollo humano» de la ONU.
http://www.undp.org:81/undp/hdro/97.htm
La escuela de negocios suiza IMD (Institute for Management Development) International (creada en 1990 como resultado de la fusión entre el IMI de Ginebra y el Imede de Lausana) elabora cada año The World Competitiveness Yearbook, que utiliza gran cantidad de indicadores. Algunos se organizan bajo el epígrafe «Gente», donde constan cifras como el porcentaje de jóvenes en la escuela secundaria o en la universidad, el grado de alfabetización económica y científica de la población como factores cada vez más importantes para la competitividad de los países.
http://www.imd.ch/wcy/brochure.html
Algo parecido es una iniciativa de la consultora IDC (International Data Corporation) y de World Times Inc., que desarrolla un «Índice de la sociedad de la información» a modo de tabla de indicadores organizados en tres áreas:
- infraestructura informática: número de ordenadores personales en hogares, empresas, administraciones públicas, etc.
- infraestructura de telecomunicaciones: cantidad de televisores, teléfonos, fax, etc.
- e infraestructura social: índices de lectura de periódicos, libertad de prensa, población escolarizada, etc.
Es decir, lo que otras veces hemos llamado «cultura y economía de la información» combinadas. Hay una gráfica en el servidor OtherVoices de IBM. Obviamente, los países que están en la cumbre son los mismos que encontraríamos en otros rankings no necesariamente informacionales.
http://www.ibm.com/OtherVoices/Investors_BN/August597181011.phtml
http://www.ibm.com/OtherVoices/Investors_BN/August2597181252.phtml
La capacidad de asumir riesgos en el desarrollo de nuevas tecnologías será uno de los principales factores a tener en cuenta al medir el grado de acercamiento de un país a la «sociedad de la información».
Algunos textos del World Information Report de la Unesco están disponibles en: http://www.unesco.org/webworld/wirerpt/report.htm
Para conocer la situación de Estados Unidos, Japón y Europa, en la planificación de la sociedad de la información:
http://europa.eu.int/en/comm/dgiii/iscoop.htm
Alfons Cornella Solans. Esade. Barcelona
cornella@esade.es
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Este texto se publicó en la revista El Profesional de la Información (EPI), v. 7, n. 7-8, julio-agosto de 1998, p. 24.
- Volver al índice de este v. 7, n. 7-8:
https://www.scimagoepi.com/profesional-de-la-informacion-vol-7-n-7-8-julio-agosto-de-1998
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https://www.scimagoepi.com/information-world-en-espanol-iwe

