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Navegar por el océano de la información

   Por Antonio Muñoz Cañavate

Conectar con un ordenador de Nueva Zelanda o Finlandia haciendo archie en apenas unos segundos, analizar la información que nos interesa, y a los pocos minutos estar conectados a uno de los ordenadores de la Universidad de Wisconsin en Milwaukee, con el que hemos decidido hacer ftp anonymous; caminar por el sistema de directorios hasta encontrar los ficheros que nos interesan, transferirlos a nuestra máquina en España, importarlos a un procesador de textos para, acto seguido, lanzarlos por una impresora láser.

Ya otra vez en nuestra cuenta, leer los mensajes recibidos de varias listas que nos brinda Internet y enterarnos de la última de las conferencias organizadas sobre integración de sistemas en São Paulo, o recibir varias revistas electrónicas. Leer en una de ellas después de haberla lanzado a la impresora para tenerla en papel y poder subrayarla, un artículo de Yisham Wu sobre los estudios de información en la República Popular China.

Enviar un mensaje de petición de ayuda a diversas listas de nuestra especialidad para resolver un problema de esa tesis doctoral que estamos realizando. En pocas horas estará distribuido a miles de personas en decenas de países, que nos responderán, esperemos que como buenos internautas.

Hacer telnet a RedIRIS para convertir nuestra dirección por dominios (RFC822) en una dirección por atributos X.400. Y más tarde un finger a una máquina en el Reino Unido para comprobar si nuestra amiga se encuentra en su ordenador, y, si está, hacer un talk para hablar un rato con ella y discutir sobre el eterno tema de si OSI o tcp/ip.

Enviar un mail a un centro de investigaciones en Japón para que nos informen sobre esa publicación que nos interesa tanto, y acto seguido a un investigador amigo en un centro tecnológico de México.

Traernos imágenes de un ordenador en Canadá. Navegar por el impresionante mundo del gopher espacio, o conversar con IRC en una tertulia múltiple.

Enviar al ordenador de la Casa Blanca un mensaje para el presidente Bill Clinton (president@whitehouse.gov) con nuestras opiniones sobre política internacional.

Navegar por los fondos de una de las redes de bibliotecas de Boston, la Minuteman Library Network, o, ¡atención!, acceder a los catálogos de uno de los centros de poder del planeta (según los politólogos): la Biblioteca del Congreso en Washington, y realizar infinidad de búsquedas.

Recibir ofertas de trabajo e innumerables calls for papers. Acceder a las imágenes que el satélite Meteosat ha captado ese mismo día, y traernos cientos de programas de ordenador.

Todo ello y más sin levantarnos de nuestra silla, en la realidad del mundo de Internet.

Antonio Muñoz Cañavate. Universidad de Granada. Dpto. Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. 18071 Granada.
Tel.: +34-58-24 40 19; fax: 24 33 17
Internet: red@robinson.ugr.es y amunoz@goliat.ugr.es

Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 23, abril de 1994, pp. 14-15.