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Información sobre empresas

Uno de los cambios más importantes que estamos experimentando en este fin de siglo es el paso de las economías nacionales y regionales a la economía global. Hay un incesante flujo de capitales de un país a otro, y las inversiones se realizan cada vez más con menos limitaciones geográficas. Este fenómeno ha impuesto la necesidad de obtener información sobre las empresas no sólo españolas, sino de cualquier país, de forma rápida y eficaz.

La Redacción de IWE entrevistó a Luis Mira Caracena, de la empresa Infoline, experto en esta materia.

Imaginamos que las empresas guardan celosamente sus datos para evitar que la competencia saque partido de ellos ¿Hasta qué punto se pueden obtener sin recurrir al espionaje industrial? ¿Qué información sobre las empresas está disponible al público?
– En casi todo el mundo las empresas están obligadas a hacer pública la información financiera y contable, con el fin de permitir a cualquiera examinar su solvencia y controlar posibles irregularidades. La cantidad de información que deben publicar varía según el país y la forma jurídica de cada empresa (SA, SL, etc.).

¿Cuáles son las empresas que publican más información?
– Las emisoras de valores a bolsa son las que deben presentar más documentación a los organismos gestores de los mercados. De estos últimos, los que imponen un control más riguroso son los de los países anglosajones, destacando sobre todo la SEC (Securities and Exchange Commission) de los EUA.

¿Por qué precisamente en los EUA hay un control más estricto?
– La cosa viene del famoso Crack de 1929. Durante los “felices” años 20, el mercado norteamericano, carente de dicho control, se vio invadido de empresas, a menudo inexistentes, cuyo único soporte financiero era la cotización de sus emisiones al mercado. No existía ninguna supervisión contable sobre las mismas. Además, muchos inversores adquirían acciones a crédito. Las cotizaciones subían gracias a la fiebre especulativa, y se multiplicaba ficticiamente el valor de las inversiones. El sistema reventó en 1929, arrastrando a bancos y empresas “reales” a la ruina y llevándose detrás a los mercados de todos los países occidentales. Como consecuencia, el Congreso norteamericano votó la ley Securities Exchange Act de 1934, la Exchange Act de 1940 y la Securities Act de 1993, que establecen qué información deben presentar las empresas que cotizan en bolsa a la SEC.

¿Qué pasa en el resto de los países?
– Los países con mercados de valores importantes, tales como el Reino Unido, Francia, Italia, Japón, Alemania, etc., poseen también leyes y organismos gestores que fijan y gestionan, respectivamente, la información que deben presentar las empresas emisoras.

En cuanto a España, la reglamentación vigente es la de Ley del Mercado de Valores de 1988, y concretamente sus artículos 35 y 82. Así, las entidades emisoras de valores deben presentar anualmente una auditoría de cuentas de sus estados financieros, y trimestral y semestralmente información complementaria a dichos estados, que puede variar según lo que determine el Ministerio de Economía y Hacienda. Estas empresas, además, deben informar de todo hecho significativo que pueda influir en la cotización de sus valores (por ejemplo, una OPA*, una ampliación de capital, cambios en el consejo de administración, etc.). La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) es la encargada de recoger y poner a disposición del público esta documentación.

Luis Mira Caracena y Eliana Benjumeda Azorín

Luis Mira Caracena y Eliana Benjumeda Azorín, de la empresa Infoline, en el pasado I Salón de la Información Electrónica organizado por Asedie en el SIMO de Madrid en 1995

 

¿Qué utilidad tiene esta información?
– Normalmente sirve para conocer la salud financiera de una empresa, la descripción de su negocio, sus filiales, su inmovilizado (patrimonio físico e intelectual), la opinión de los auditores, sus procedimientos legales, la composición de su consejo y cuadro de dirección, el número de empleados y de accionistas, sus emisiones de títulos propuestas, y otros datos muy útiles a la hora de confeccionar ratios para el análisis.

De esta forma se consigue que los posibles compradores de acciones, bonos, etc., de cualquier país puedan evaluar sus inversiones basándose en datos realistas. La información se utiliza también para la realización de estudios sectoriales, para la investigación de mercados y es, en general, una de las fuentes utilizadas para confeccionar los productos electrónicos de información, ya sean bases de datos retrospectivas (Edgar**, Dun & Bradstreet, Disclosure Worldscope…), servicios de información en tiempo real (Bloomberg, Reuter, Datastream…) o herramientas de investigación de futuros (IBEX…).

¿Cómo se accede a esta información?
– Los usuarios potenciales tienen dos posibilidades:

Por un lado, acceder a las fuentes primarias (la documentación producida por las empresas y sus auditores) a través de cada uno de los servicios de información y documentación de los organismos gestores de las bolsas de cada país. En este aspecto es destacable la labor realizada por la Cnmv en España. Esta información primaria también puede obtenerse de las propias empresas emisoras, o ser adquirida de empresas de información especializadas. Estas últimas almacenan en papel o en soporte óptico la documentación no sólo de las empresas emisoras de su país, sino de los principales mercados mundiales. Una vez recibidos los documentos de cualquiera de las tres fuentes, los usuarios extraen los datos necesarios para confeccionar sus ratios y realizar sus análisis y comparaciones.

Por otro lado, utilizar la información secundaria que proveen los servicios electrónicos de información, generalmente basados en información online o en colecciones de cd-roms. Estos servicios recogen la documentación de las empresas y organismos gestores, la analizan y estructuran de forma uniforme.

Esto es especialmente útil para estudios sectoriales, ratings (calificaciones de las emisiones de activos financieros según criterios de solvencia) y comparaciones, ya que, como he dicho antes, la información varía según los requerimientos de cada país y aparece estructurada de forma diferente según la empresa emisora o auditora que la produce.

¿Qué ocurre con las empresas no emisoras de valores, que no cotizan en bolsa?
– La información disponible también varía según el país y la forma jurídica de cada empresa. En algunos países existen organismos a los que las sociedades deben entregar sus documentos de constitución, cuentas anuales, etc. Por ejemplo, las Private Limited Companies o Plc británicas (equivalentes a nuestras SA o SL no emisoras) deben hacerlo al Companies House, mientras que sus homónimas italianas y alemanas a departamentos de los juzgados de cada localidad.

En cuanto a España, las escrituras de constitución, cuentas anuales y hechos relevantes deben ser presentados al Registro Mercantil de cada capital de provincia o al Registro de Cooperativas, dependiendo de si son SAs, SLs o Cooperativas.

¿Es fácil acceder a la información de estas empresas?
– En general es complicado, y en muchos casos lento. La Companies House, por ejemplo, se encuentra automatizada, por lo que entrega al solicitante los documentos en el mismo día, mientras que los Registros delle Imprese de los juzgados italianos exigen una búsqueda manual y pueden tardar varias semanas. Los registros mercantiles españoles no son tampoco rápidos, aunque se nota una mejoría últimamente (sobre todo en el de Barcelona).

Un problema añadido se encuentra en la permisividad existente en muchos países, que hace que las empresas prefieran pagar una multa fijada por ley a poner a disposición del público sus cuentas. En España, por ejemplo, hasta hace poco dicha multa era de 200.000 PTA. Puede imaginarse lo poco que le importaba a una empresa grande el pagar esa cantidad a cambio de mantener la opacidad de sus cuentas.

¿Qué uso se le da a esta información?
– Parecido al que se hace con la que procede de empresas que cotizan en bolsa: evaluación de riesgos de inversiones o préstamos, estudio del posicionamiento con respecto a los competidores, etc. También se usa para realizar informes comerciales, que son documentos que contienen datos relevantes de las cuentas de muchas empresas, incluyendo estimaciones de riesgo crediticio para cada una de ellas.

En España destacan dos empresas dedicadas a la creación y publicación de informes comerciales de todo tipo de sociedades: Incresa e Informa, que poseen sendos sistemas de accesibles en línea, en soporte magnético y papel.

¿Qué prefieren los usuarios, la información producida por las propias sociedades y auditores o la elaborada por empresas especializadas?
– Hay usuarios para los dos tipos de información. Los hay que confían más en las estimaciones de los analistas que realizan los informes comerciales o crean bases de datos. En cambio otros prefieren realizar sus propias estimaciones basándose en la documentación primaria. La experiencia de Infoline hasta la fecha es que el cliente tipo consultor, banco o sociedad de valores, prefiere estudiar por sí mismo las memorias, datos registrales, informes de auditoría o cualquier otro documento original.

Esto es especialmente notable en el caso de nuestros clientes extranjeros. De todas formas, nuestra empresa ofrece las dos alternativas: recibir copias de documentos originales y acceder a información elaborada en soporte electrónico.

Explícanos cómo funcionáis en los dos casos ¿Cómo proporciona Infoline los documentos originales?
Infoline forma parte de la red de Centros de Información Disclosure, con sedes en las 20 principales ciudades del mundo. Las memorias anuales, informes de auditoría, documentos de emisión, etc., de las empresas emisoras de 40 países son recogidos y almacenados en soporte óptico. Los usuarios solicitan, generalmente por teléfono, los documentos que precisan. Estos documentos facsímiles son impresos inmediatamente y puestos a su disposición a través de mensajería, correo o cualquier otro medio elegido por el cliente. El uso de dicho servicio no requiere ninguna suscripción, cuota o mínimo: el usuario sólo paga por los documentos que recibe (por ejemplo, una copia facsímil de una memoria anual cuesta 4.000 pesetas).

La pertenencia del Centro de Información Disclosure de Infoline a una red con sedes en los principales centros financieros del mundo, permite que nuestros usuarios puedan obtener también documentos de difícil acceso o datos sobre empresas de cualquier país aunque no coticen en bolsa. En nuestro caso recibimos muchas peticiones, sobre todo del extranjero, de datos registrales sobre Sociedades Limitadas y Anónimas españolas no emisoras de valores.

¿Y la información en soporte electrónico?
– Sí, es la otra alternativa que ofrecemos. La documentación antes descrita, junto con los informes solventes y los artículos de prensa económica, son tratados por un equipo de 140 analistas de Disclosure. Se extraen los datos relevantes, se confeccionan ratios y se estructura la información de forma homogénea para crear bases de datos. Estas últimas son puestas a disposición de los usuarios en cd-rom, aunque parte de la información se encuentra también en línea a través de distribuidores o hosts tales como Dialog o Bloomberg.

¿Cuáles son estas bases de datos de Disclosure disponibles a través de Infoline?
Laser D Internacional, que contiene memorias anuales de 12.000 compañías líderes a nivel mundial;
– Worldscope Global y Worldscope Emerging Markets, que recogen diariamente datos de empresas y mercados: perfiles corporativos, descripciones de compañías, estados financieros, información histórica y actual del mercado, ventas por producto o zona geográfica, artículos de prensa, etc.;
– Disclosure SEC, colección de cd-roms que contiene información de 11.000 empresas de los EUA que cotizan en bolsa, procedente de la SEC; y
– Compact D Canada, con información detallada de 8.000 compañías canadienses que cotizan en bolsa.

Los suscriptores a cualquiera de estas colecciones reciben actualizaciones (discos nuevos) cada semana, mes o semestre, dependiendo de su elección.

¿Es posible acceder a información de este tipo a través de Internet?
– Las empresas norteamericanas han comenzado a presentar la documentación a la SEC en formato electrónico. Esta documentación se empieza a publicar en la base de datos Edgar. Disclosure proporciona acceso, a través del servicio AccesD en Internet, a esta base de datos. Una vez consultados, los documentos pueden ser solicitados en línea.

Dada la longitud y carácter gráfico, su volcado resulta muy lento y caro para el usuario, por lo que sus peticiones son enviadas automáticamente al Centro de Información Disclosure más cercano (en España a las oficinas de Infoline), que imprime y le envía los documentos.

El WWW de Disclosure (www.disclosure.com) contiene también información de los restantes servicios y bases de datos disponibles, y facilita una pasarela a los servicios norteamericanos de información financiera más interesantes.

Luis Mira Caracena es director de Infoline SL

Como parte de sus actividades de “information broker”, la empresa Infoline distribuye en exclusiva para España los productos y servicios de Disclosure, Ltd., compañía perteneciente al Grupo Primark Corporation especializada en información financiera internacional.

(*) OPA, oferta pública de compra, es una operación de bolsa consistente en una notificación pública a los accionistas de una sociedad cotizada en bolsa de que se está dispuesto a adquirir sus títulos a un precio superior a la cotización de bolsa, a fin de tener o reforzar el dominio sobre la sociedad. En el Reino Unido se llama take over bid (tob) o simplemente bid. En los EUA se llama tender.

(**) Edgar (Electronic data gathering and retrieval) es el sistema de información de la SEC, que cada vez adquiere mayor importancia ya que para mediados de 1996 todas las empresas norteamericanas estarán obligadas a entrar sus datos SEC electrónicamente a través del mismo. La empresa Internet Financial Network, Inc. (IFN) distribuye Edgar por Internet.

Luis Mira Caracena. Infoline SL. Félix Boix 14, 5º B. 28036 Madrid.
Tel.: +34-1-350 25 25; fax: 350 91 20
100544.2736@compuserve.com

Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 42, marzo de 1996, pp. 7-9.