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Expodoc: bien, pero media entrada

Pese a la buena organización por parte del Col·legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya (Cobdc) y de la Societat Catalana de Documentació i Informació (Socadi), el número de asistentes a las 5es. Jornades Catalanes de Documentació fue de unos 700, la mitad de los esperados.

El ambientillo se mantuvo gracias a la feria, con 30 stands y entrada libre, frecuentada tanto por profesionales como, principalmente, por estudiantes de l’Escola de Biblioteconomia i Documentació.

Sin embargo, los comentarios de los expositores no eran eufóricos: “las mismas caras de siempre”, “gente sin poder decisorio”, “hay que estar aquí para que te sigan viendo, pero no para vender nada”, “nobody comes to this corner” (decía en inglés uno de los fastidiados de la famosa entreplanta del Palacio de Congresos por la que nunca pasa nadie).

Gemma Bierge, bibliotecaria del British Institute, de Barcelona, representante del British Library Document Supply Center, muestra los servicios a Cristóbal Urbano Salido, profesor de la Escola de Biblioteconomia i Documentació de Barcelona.

Gemma Bierge, bibliotecaria del British Institute, de Barcelona, representante del British Library Document Supply Center, muestra los servicios a Cristóbal Urbano Salido, profesor de la Escola de Biblioteconomia i Documentació de Barcelona.

 

A pesar del ambiente un poco desangelado, el certamen ha resultado positivo, tanto por los contenidos como económicamente. Y esto último es destacable teniendo en cuenta que la organización no ha contado con ayudas oficiales. Y en cuanto a contenidos, como siempre, el valor de la información es relativo y depende de quien la recibe. Temas muy interesantes sí se trataron para quien pudo aprovecharlos.

Teresa González Molina y María José Ibiricu Díaz, Boletín Oficial del Estado (BOE), atienden al público.

 

¿A qué se debió la poca afluencia?
IWE recogió las opiniones de bastantes asistentes y de los propios organizadores. Probablemente no hay una única explicación sino varias:

  • Cada vez se celebran más congresos y ferias y, no pudiendo asistir a todos, los profesionales tienen que escoger.
  • Cada vez se trabaja más en precario en los centros de documentación y bibliotecas: entre menos gente hay que hacer más trabajo.
  • Bastantes instituciones, tanto de la Administración como empresas, no quisieron abonar las entradas a sus empleados.
  • Los profesionales buscan aprender sobre temas especializados, que les sean de utilidad inmediata en su trabajo y rehuyen los temas más generales. En otras palabras, prefieren los seminarios a los congresos.
  • Si esto fuera cierto, la unidad de organización entre Cobdc y Socadi, que ofrece tan buena imagen y resulta tan enriquecedora, podría llegar a ser contraproducente al pretender integrar bibliotecas y centros de documentación.
  • Parece que en la Administración, donde trabajan muchos colegas, la asistencia a congresos puntúa ahora menos que antes para el curriculum.
  • Algunos ya empiezan a estar “enganchados” al correo electrónico y a las listas de debate (IweTel y otras extranjeras) para intercambiar información, estar al día y discutir problemas profesionales –al menos eso se plantea Susan Mendelsohn en Information World Review, dic. 1995, pp. 58-59, puesto que también internacionalmente se ha detectado una menor participación en las conferencias–.

Estas son algunas de las conjeturas que se barajaron, pero ninguna de ellas tiene suficiente solidez como para definir una tendencia. Sería bueno sacar conclusiones para la próxima vez pero quizá habrá que estudiar la conjunción astral…

Infraestructuras e infoestructuras
Una de las mesas redondas desarrolladas durante Expodoc debatió las infraestructuras de información del futuro. ¿Vamos por buen camino? ¿Tenemos el entramado económico y social necesario para que nuestro país se sitúe en el nivel informativo que le corresponde?

Tomàs Baiget Antes de tratarlo fue necesario definir el tema, cosa que intentó el moderador de la mesa Tomàs Baiget (en la foto). Para ello partió del clásico “ciclo de la información”, pero, dadas las múltiples interrelaciones que se dan actualmente entre todos los medios de edición, lo presentó en un gráfico extensivo desde los tradicionales quioscos y librerías (a través de los cuales se distribuye mayoritariamente el soporte papel) hasta Internet e InfoVía (que son medios electrónicos polivalentes), sin olvidar el cd-rom.

 

 

 

 

Germán Santos BoadaHay infraestructuras claras y tangibles, como, por ejemplo, la de telecomunicaciones, que fue tratada por Germán Santos Boada (en la foto), del staff de dirección de Telefónica, o la del sector editorial clásico; pero hay otras que son tanto o más importantes para el buen desarrollo del sector de la información, y que definen los marcos de actuación legal, de investigación, empresarial, profesional, comercial, etc.

 

 

 

 

Alfons Cornella SolansLuis Ángel Fernández Hermana Isidro F. Aguillo Caño Alfons Cornella Solans (foto de la izq.), profesor de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (Esade) y director de su Centro de Información Empresarial, se inclinó por el concepto de “infraestructura” como soporte y el de “infoestructura” como contenido.

Las presentaciones de los otros intervinientes, Luis Ángel Fernández Hermana (foto central), corresponsal científico de El Periódico de Catalunya, e Isidro F. Aguillo Caño (foto de la derecha), investigador del Cindoc/CSIC y representante de España en los programas de ingeniería de la información, telemática y del mercado de la información electrónica de la Unión Europea, coincidieron con Cornella en que, aparte de las citadas, la mayoría de infoestructuras funcionan erráticamente en nuestro país. Y especialmente las más relacionadas con nuestro trabajo: la creación y distribución de información en soporte electrónico.

En el debate que se estableció no hubo tiempo para apuntar soluciones al actual desorden y fragmentación de la oferta de información en toda España (soluciones que deberían partir especialmente de las administraciones públicas), pero quedó claro que donde hay que poner más atención, los puntos débiles que podrían convertirse en fuertes, son los contenidos informativos.

Transición más rápida
Todos los ponentes ven claramente que la transición del soporte papel al electrónico se producirá mucho más rápidamente de lo que todos nos imaginamos, aunque el cambio en las empresas generalmente se está produciendo de mala gana y a regañadientes: se sienten forzadas y arrastradas por la corriente de las nuevas tecnologías sin ver claramente los beneficios.

Los profesionales tenemos que asumir el cambio con decisión si pretendemos no vernos pronto aparcados y marginados. Las infoestructuras pensadas para el usuario final, soslayando la tarea del documentalista, avanzan constantemente, tanto por la vía del cd-rom, como formando parte de la ofimática, como mediante Internet.

Fernández Hermana, que como ilustración explicó la extraordinaria diferencia en la forma de trabajar en la redacción de su periódico desde los últimos meses, con todos los procesos ya electrónicos, propuso que los profesionales lideremos una especie de rebelión de las masas, conduciendo el cambio estructural de la información en nuestras respectivas instituciones y en la sociedad en general. Sin embargo es algo pesimista, puesto que tiene la sensación de que los diplomados que salen de las escuelas de biblioteconomía y documentación están cada vez más desfasados de la realidad.

Aguillo, en el mismo sentido, aconsejó que los profesionales aprovechemos el hecho de que las redes telemáticas están “de moda”, subiéndonos a este carro de progreso. La Comisión de la Unión Europea está haciendo un gran esfuerzo económico para ayudar en la realización de proyectos de información en soporte electrónico, pero aún hay muchas pequeñas y medianas empresas españolas que lo ignoran.

En resumen
España dispone de una infraestructura editorial sólida, sobre la que puede desarrollarse una futura industria multimedia, especialmente en soporte óptico. El aumento de las ventas de ordenadores personales con lector de cd-rom incorporado permite augurar un buen futuro.

Si bien Telefónica ha sido un gran lastre durante años para el sector online, parece que las cosas han empezando a cambiar, todo ello supeditado en parte a que el recientemente lanzado servicio Infovía cumpla las expectativas. El proceso de liberalización del mercado de las telecomunicaciones ha producido ya efectos muy saludables (calidad, precios, servicios) en nuestro país.

Sin embargo, el punto flaco en nuestro sector de la información son los contenidos. Por falta de planificación se producen déficits y duplicidades, no existen canales de distribución eficaces y atractivos, y encima hay que vencer la desconfianza que hace años crearon muchos servicios de las instituciones públicas de mala calidad y poco actualizados.

Se percibe una potencial demanda de información por parte de las empresas, susceptible de ser satisfecha por una potencial buena oferta, pero no se acaba de salir de los balbuceos.

El continuo reforzamiento de la Asociación Española de Distribuidores de Información Electrónica (Asedie) abre una puerta a la esperanza.

Sesión de clausura: Lluís Bagunyà Valls (Col.legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya, Cobdc), Isidre Canals Cabiró (Societat Catalana de Documentació i Informació, Socadi), Lluís M. Anglada i De Ferrer (Universitat Politècnica de Catalunya, UPC), Lluís Codina Bonilla (Universitat Pompeu Fabra, UPF) y Jordi Permanyer Bastardas (Xarxa de Biblioteques de la Diputació de Barcelona)

Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 40, diciembre de 1995-enero de 1996, pp. 28-30.