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El teletrabajo traslada la contaminación

Una de las presunciones sobre el impacto del teletrabajo (trabajar desde casa gracias a las telecomunicaciones, al menos unos días por semana) es que puede ayudar a reducir considerablemente la contaminación en los países occidentales.

La idea es clara: a menos vehículos circulando, menos humos en el aire. Además, se supone que la reducción del estrés de los trabajadores conseguida gracias a la disminución de sus horas de conducción puede revertir positivamente en la productividad de las organizaciones.

Obviamente, las tecnologías que hacen posible el teletrabajo son el correo electrónico, Internet, PCs de bajo precio, modems de altas prestaciones, etc.

En los Estados Unidos se ha creado una agencia de información sobre el teletrabajo, el Telecommuting Advisory Council, que asesora sobre aspectos tecnológicos y laborales. Fuente: PC Magazine, 22/2/94, p. 32.

Sin embargo, empiezan a surgir algunas voces críticas respecto al impacto ambiental del teletrabajo. Cuanto más se aplique el teletrabajo, más polución llegará a los lugares hasta ahora libres de contaminación.

James H. Snider En otras palabras: a mayor facilidad de trabajo a distancia, más gente puede trasladarse a zonas rurales hasta ahora libres de contaminación. Al menos, esto es lo que expone el profesor James H. Snider (en la foto) en un artículo publicado en The Futurist (marzo‑abril 1995, v. 29, n. 2, pp. 16-20) titulado: “The information superhighway as environmental menace”.

Así, podemos encontrarnos en los próximos años con que las administraciones públicas del medio ambiente, en lugar de promover el teletrabajo, pasen a tener que regularlo.

Una solución: impedir que los cables de las autopistas de la información pasen por las zonas naturales que quieran conservarse. Justo lo mismo que ocurre con las otras autopistas.

 

 


Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 40, diciembre de 1995-enero de 1996, p. 11.