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Definir la política de información: una necesidad de las naciones

La política de información consiste en cómo un gobierno, a cualquier nivel, puede influir en los ciudadanos y las organizaciones para facilitar la llegada de la sociedad de la información.

La influencia se puede realizar mediante dos tipos de acciones:

  1. Estimular la creación y utilización de contenidos y continentes (máquinas) en formato electrónico (materiales multimedia) en la sociedad.
    Por ejemplo, dar recursos al sistema educativo para que los escolares sean «cultos informática e informacionalmente», que sepan utilizar las nuevas fuentes de información, digerir la información, y tengan criterio para separar la buena de la mala. O bien, estimular la producción para el sistema productivo en formato electrónico (por ejemplo, estimular la creación de contenidos en Internet para las empresas, y no sólo para el entretenimiento).
  2. Convertir la propia administración en una avanzadilla de la sociedad de la información, a través de una mejor gestión de los recursos de información.

Por ejemplo, promover la relación de la administración con sus administrados –intercambio electrónico de datos– a través de «ventanillas electrónicas» (correo electrónico para cada funcionario, las declaraciones de impuestos de las empresas a través de EDI, los registros públicos accesibles en el web, etc.).

Son ya unos cuantos los países europeos que están llevando a cabo algún tipo de planificación de cara a no perder el tren de las autopistas de la información. Entre ellos, los países escandinavos.

¿Disponemos en España de alguna planificación similar de cara a la sociedad de la información, o es que quizá no la necesitamos…?

Una lista de las principales iniciativas escandinavas y otras europeas se puede encontrar en el web de la Asociación Finlandesa de Municipios:
http://www.kuntaliitto.fi:80/locregis/strategy.htm

Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), v. 6, n. 6, junio de 1997, p. 9.