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Cortado para la señora, solo para el caballero

¿Machismo en documentación?
Si usted entra en un bar con su pareja y pide dos cosas distintas, el camarero interpretará (casi) siempre que lo más fuerte es para el hombre y lo más suave para la mujer, aunque la diferencia llegue a ser tan mínima como la de las bebidas del título de este comentario.

En nuestra profesión también parece estar muy claro que, donde haya documentalistas/bibliotecarios de ambos sexos, manden los hombres sobre las mujeres. Al menos esto es lo que nos contaba hace unos días una colega de una empresa de documentación, quejosa de que a pesar de ser tan co-fundadora y co-directora de la misma como su socio, la gente se refería sistemáticamente a él como director y a ella como su secretaria.

La cosa llega a extremos increíbles: tienen las funciones divididas con el fin de especializarse en los diferentes productos y servicios. Pues bien, si algún cliente tiene que dirigirse a alguien de la empresa con “poder de decisión”, intentará siempre hablar con él, aunque el contrato lo haya firmado ella, el producto lo lleve ella y encima él quizá no tenga ni idea del mismo.

Igualmente, si la empresa tiene que figurar en un directorio o revista, él será prioritario para ser incluido como referencia o persona de contacto.

Cargos sólo para hombres
En la redacción de IWE supimos en tiempos no muy lejanos, “bajo secreto de confesión”, de dos ofertas de cargos de director de departamento de documentación a los cuales las mujeres no tenían ninguna opción, aunque, lógicamente, eso no se decía en los textos oficiales.

En una ocasión, un organismo de ámbito estatal contrató en igualdad de condiciones a dos profesionales, un hombre y una mujer, para redactar un proyecto bibliotecario. Sin embargo, cuando se tuvieron que hacer visitas a bibliotecas, el jefe del proyecto sólo se llevó al hombre para acompañarle.

Casos como estos llenarían probablemente un libro.


Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 23, abril de 1994, p. 20.