Por Tomàs Baiget
La palabra ciberespacio se va incorporando al vocabulario técnico profesional, pero aún no tiene un significado común para todos. Algunos la sitúan claramente en el mundo de las telecomunicaciones, con toda su riqueza de acceso a múltiples fuentes de información y con la facilidad de comunicación entre las personas, y otros la perciben como algo local sinónimo de “realidad virtual” o “artificial”, etc., o sea los experimentos y juegos que con los ordenadores intentan re-crear situaciones parecidas a las reales.
Esta es una nota de revisión de la situación.
Está aceptado que el inventor de la palabra ciberespacio fue el novelista William Gibson, en su trilogía “Neuromancer”, “Count Zero” y “Mona Lisa Overdrive”. Más tarde, en enero de 1992, publicó “The difference engine”, escrita con Bruce Sterling y medio año después sacó una nueva novela, “Agrippa: a book of the dead”, co-escrita con el pintor Dennis Ashbaugh (autor de cuadros sobre virus informáticos y series de DNA). Esta vez, el autor ciberpunk (como se le apoda), publicó la obra haciendo honor a su estilo: el texto se entregaba en un disquete que, leído una sola vez, se encriptaba automáticamente y se volvía ilegible; y las ilustraciones de Ashbaugh estaban impresas con una tinta que desaparecía al contacto con el aire al poco rato de quitar su cubierta.
Qué se entiende por ciberespacio
Ermel Stepp lo define como
“el espacio de posibilidades informáticas interactivas, en el que los usuarios de ordenador tienen acceso a los ordenadores de todos los demás y a sus contenidos”.
En la misma línea están los que hablan del
“conjunto de todas las redes del planeta y sus interconexiones” o de “un ambiente de comunicaciones interactivas e inmersivas en banda ancha (gran capacidad de transmisión)”.
Este es un ciberespacio que ya existe en la realidad, integrado por los cientos de miles de usuarios que con sus ordenadores están en contacto por la red Internet.
Michael Benedikt da una definición más en la línea de Gibson y, por tanto, más futurista:
“una realidad virtual o artificial multidimensional, generada, mantenida y accesible mediante ordenadores, en redes de cobertura mundial”.
De este segundo ciberespacio comienzan a haber ya algunas “islas” que permiten imaginarlo.
¿Es ciberespacio lo mismo que realidad virtual?Con telecomunicaciones o sin, lo cierto es que hay muchos autores que escriben que ambos conceptos son similares. Realidad virtual se refiere generalmente a los sistemas que mediante vestimenta (guantes, visores, etc.) que se pone el usuario y utensilios (sillones, objetos, etc.), equipados todos ellos con sensores táctiles conectados a ordenadores, comunican al usuario la sensación de estar realizando libremente cualquier acción (evidentemente, de las programadas en el sistema).
Puede pensarse en una realidad virtual a distancia, y ya se han hecho experimentos, por ej. con personas en diferentes lugares a las que les parece estar en la misma habitación, hablando e interaccionando entre sí.
W. Lambert Gardiner distingue ciberespacio de realidad virtual:
“Ambos son medios, o sea, se sitúan entre el mundo objetivo y el mundo mental. Sin embargo, tenemos diferentes formas de percibir el mundo, aunque siempre como una colección de cosas. Aunque artificial, la realidad virtual es una ventana a ese mundo y trata de ver las cosas de la forma más exacta posible. También podemos concebir el mundo a través de ideas y abstracciones. El ciberespacio es un espejo de esos mapas conceptuales, captados por el ordenador para simplificar nuestro entendimiento de situaciones complejas”.
Todo se virtualiza
Las comunicaciones telefónicas tienen lugar mediante circuitos físicos definidos, pero los mensajes de datos circulan cada vez por líneas distintas (las menos saturadas de tráfico). Son líneas virtuales.
El trabajo se hace con equipos virtuales, con miembros situados en lugares distintos.
Los BBSs son comunidades virtuales de personas que comparten sus experiencias y sus puntos de vista a través del ciberespacio.
Al bibliotecario no le resultan desconocidas estas ideas. Siempre ha trabajado con representaciones virtuales de los documentos y ha podido imaginar fácilmente la comunidad planetaria y atemporal de autores comunicándose con sus lectores, una comunidad virtual.
El pasar a trabajar con documentos virtuales que en vez de estar a unos metros están a unos cientos o miles de kilómetros, o que existen sólo dentro de un ordenador, es solamente una pequeña abstracción, una prolongación tecnológica.
Llevamos ya 20 años de teledocumentación o de acceso virtual a bibliotecas remotas. Ahora disponemos de nuevas herramientas ciberespaciales (correos electrónicos que permiten una comunicación autor-lector o, en general persona-persona, mucho más rápida).
Los bibliotecarios-documentalistas tendrán que ir usando cada vez más los recursos del ciberespacio de información. En inglés existe ya una palabra, inventada por Michel Bauwens, para definir al nuevo profesional: cybrarian (de cyberspace y librarian). ¿Sería cibertecario en español?
Aunque los informáticos han diseñado ya herramientas para buscar información por el ciberespacio (gophers, wais, www, etc.), el crecimiento de fuentes de información siempre excederá las posibilidades de los usuarios finales de conocerlas y de llegar a ellas: el trabajo del cibertecario está asegurado.
En el ciberespacio habrá también bolsas de pobreza que no podrán costearse el acceso a la información. Se tendrían que prever Cibertecas Públicas gratuitas (como ahora hay ya las redes FreeNets en algunos estados norteamericanos) con líneas de transmisión de datos subvencionadas.
Bibliografía.
Stepp, Ermel. The virtualisation of institutes of research. Electronic journal of virtual culture, v. 1, nº 6, 1993.
Benedikt, Michael. Cyberspace: some proposals. In: Cyberspace: first steps. Ed. por M. Benedikt.
Gardiner, W. Lambert. Virtual reality/cyberspace. Challenges to communication studies. Canadian journal of communication, v. 18, 1993.
Bauwens, Michel. The emergence of the “cybrarian”: a new organisational model for corporate libraries. Business information review, v. 9, nº 4, abril 1993, p. 65-67. (Citado en la lista Pacs-L como Cybrarian’s manifesto).
Seoane, J. Cibernáutica. Informática y automática, v. 26, n. 4, pp. 37-46, diciembre de 1993.
Nota: Este artículo ha sido elaborado a partir de textos de Michel Bauwens.
Tel.: +32-3-238 33 63; Internet: michel.bauwens@dm.rs.ch
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Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 23, abril de 1994, p. 8.