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Algunos vientos contrarios para los hosts online

Las empresas de servicos online (online services o hosts), como CompuServe y America Online, puede que experimenten en los EUA un par de fenómenos desfavorables en los próximos meses que frenarán el impresionante crecimiento que están teniendo:

  • las deserciones de sus miembros o suscriptores, atraídos por el menor precio de las empresas que sólo dan acceso a Internet (empresas que no tienen que preocuparse por los contenidos, ni por los forums, ni por nada más que asegurar la entrada en Internet), y
  • la huida de los proveedores de contenidos, que empiezan a dar servicios por libre a través de sus propios webs (hay varias empresas editoriales, por ejemplo, que en vez de ofrecer sus productos en Prodigy o America Online, han montado un web).

Estos fenómenos fueron analizados con cierto detalle en un artículo del Wall Street Journal Europe (24/1/96, p. 1). La clave del problema: el coste de poner nuevos contenidos crece (así, por ejemplo, las grandes editoriales exigen a los servicios online importantes sumas por ofrecer sus contenidos en exclusiva) mientras que las cuotas mensuales que los usuarios están dispuestos a pagar tienden a la baja.

Aun así, America Online contrata 700.000 nuevos clientes cada trimestre. Microsoft Network también está creciendo. Pero los webs crecen todavía más. Los principales servicios online de los EUA han conseguido tener 12,5 millones de usuarios a lo largo de toda la última década, habiéndose producido el tirón fuerte en los últimos meses: tan sólo en 1995 pasaron de 6 a 12 millones. Sin embargo, en el pasado año el número de usuarios de web se multiplicó por ocho, desde 1 millón hasta 8 millones (según datos de International Data Corporation).

Rutas seleccionadas v. libre navegación
Una de las estrategias que emplean las empresas de servicios online para combatir el éxito de los webs consiste en presentarse como si fueran de TV por cable (no en vano algunos de sus ejecutivos proceden de esa industria):
“el web es una jungla, un laberinto difícil de navegar”.

¿No resulta lógico pensar que el usuario medio (que nunca se verá a sí mismo como un navegante adicto) está dispuesto a pagar una cuota módica para que alguien le seleccione lo mejor del web y se lo presente en una lista de “canales” en los que hacer zapping?

Sin embargo, la situación no es igual en Europa, donde las empresas de servicios online norteamericanas ven sus mejores posibilidades de crecimiento. Se trataría de repetir el esquema americano. Primero se empieza por un servicio online (la piscina) y después uno se lanza al web (el océano).

Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 42, marzo de 1996, pp. 22-23.