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Uso de la información en las empresas

Por Alfons Cornella

Charles Oppenheim

 

 

Charles Oppenheim, BSc, Ph.D., es profesor de Electronic Library Research en el International Institute for Electronic Library Research de la Montfort University, UK.
Foto: CC BY Tomàs Baiget

 

 

 

El interés por la información como recurso va ganando terreno a las tecnologías de la información como soporte. El estudio European Business Communication Survey, realizado por Novell, indaga sobre el grado de transparencia informacional en las relaciones internas de la empresa.

Los resultados son impactantes:

  • El 45% de los empleados en Europa cree que los conocimientos no se comparten suficientemente en su empresa.
  • Un 47% acepta que frecuentemente pierde el tiempo buscando información que con un sistema debidamente organizado podría tener a su alcance fácilmente.
  • Otro 43% se queja de no recibir suficiente información por parte de sus directivos.
  • El 90% manifiesta que una comunicación efectiva es importante para mantener la moral de los trabajadores.

El objetivo de la investigación era determinar si la tecnología tipo intranet basada en redes de alta capacidad es la solución a esos problemas.

Situación en Gran Bretaña y Estados Unidos
Reuters realizó entre 1994 y 1996 un análisis sobre los hábitos informacionales de los directivos del Reino Unido y otros países, entre ellos Estados Unidos. Que nosotros sepamos, las conclusiones no se han divulgado, pero Charles Oppenheim las comenta en su artículo «Managers’ use and handling of information», International Journal of Information Management, vol. 17, n. 4, pp. 239‑248.

Los ejecutivos entrevistados en 1994 creían que dicha transparencia es fundamental para la eficiencia de la compañía, pero con demasiada frecuencia tal situación no se produce. La razón es que no tienen establecida una «política de información» interna.

Todavía sorprende más la afirmación de que sus principales fuentes eran «informales», y casi siempre se las buscaban ellos mismos.

En el año 1995 se trató hasta qué punto la información es un activo en las organizaciones. La mayoría estuvo de acuerdo en que sí lo era pero no sabía cómo evaluarlo.

A la pregunta de por qué este valor no aparece en el balance económico, el 50% respondió que aparecer en él sería demasiado difícil, un 30% que no lo «merecería», un 8% que los auditores no lo permitirían por ir contra las prácticas contables actuales, y según el 3% «incluirlo como capitalización sería ilegal». De ello se deduce la necesidad de unas directrices que ayuden a valorar la información como activo.

Finalmente, en 1996 se habló de la sobrecarga de información o «infoxicación». Como consecuencia el 42% sufría estrés o ansiedad, lo cual ayudó a identificar el llamado IFS (information fatigue syndrome):
https://www.scimagoepi.com/la-angustia-de-la-informacion
https://www.scimagoepi.com/information-overload-o-data-smog

Queda un largo trecho hasta que podamos aportar soluciones contra la «infoxicación», ya que la tecnología no lo puede resolver todo.

Artículo de Charles Oppenheim:
http://www.elsevier.com:80/estoc/publications/store/2/02684012/SZ975276.shtml

Información sobre el estudio de Novell:
pere-joan-del-valle@novell.com
http://www.novell.com

Artículos sobre economía de la información:
http://www.hbsp.harvard.edu

 

Alfons Cornella Solans
cornella@esade.es

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Este texto se publicó en la revista El Profesional de la Información (EPI), v. 7, n. 7-8, julio-agosto de 1998, pp. 38-39.