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¿Censura en Internet?

Por Tomàs Baiget

Desde hace unos meses los periódicos y newsletters del sector andan llenos de noticias sobre el uso que se hace de Internet para transmitir comunicaciones e imágenes pornográficas, y sobre las medidas que piensan tomar los gobiernos, especialmente el norteamericano –el país más afectado, por simple cuestión de proporciones, es el que más alto índice de uso tiene de Internet para todos los fines–.

Por un lado, hay mucho de exageración en todo esto, debida a los medios de comunicación: es evidente que los miles de profesores y estudiantes que envían o reciben espectros químicos, mapas geológicos, radiografías, fotografías de botánica o artículos de revista en general, no son noticia, y en cambio sí lo son los que conectan al web del Play Boy.

Por otro, Internet no es ni más ni menos que el reflejo de la sociedad, y en ella se encuentra proporcionalmente de todo. La pregunta es: ¿hasta qué punto hay que poner cortapisas a lo que por ella circula?

Vayamos por partes
Se puede decir que, estando en una etapa de transición, en Internet coexisten en este momento varios mundos: el núcleo inicial universitario, aún el más importante –al menos en Europa–, el corporativo comercial y el familiar privado.

Se suele admitir que son reprobables los universitarios que malgastan de esa u otras formas los recursos públicos que la Administración Pública (con dinero de todos y especialmente de los padres de los alumnos) destina al estudio y a la investigación, o los empleados que usan Internet para fines distintos a los de su trabajo para el cual la empresa paga la conexión. Pero en esto hablamos de Internet como podríamos hablar del teléfono, no hay ninguna diferencia.

A nivel privado la cosa es más compleja. La contestación a muchos interrogantes sobrepasa en mucho nuestra capacidad de respuesta. ¿Son buenas las censuras? ¿No provocan efectos contrarios al pretendido? ¿Sería tan equivocado poner censura en Internet como inmoral era violar la correspondencia en épocas pasadas? Aunque no estemos de acuerdo con los gustos de los otros, ¿debe todo el mundo ser libre de comprar lo que quiera con su dinero, aunque piense que no hace daño a los demás?

Otra cosa son los niños. En los EUA, donde proliferan los PCs con módem en las casas, varios miembros de la familia conectan habitualmente online para obtener diferentes tipos de información o entretenimiento. Los niños, con unos mínimos conocimientos informáticos, son capaces de conseguir a través de Internet imágenes para las que muchas personas piensan que su personalidad no está preparada, por lo cual se les debe proteger.

Pero probablemente este problema no es distinto del que existe actualmente con la televisión, o del que se ha dado con el videotex –con toda su famosa mensajería rosa–, o con los teléfonos eróticos. En estos casos ¿cuál es la actitud más acertada?

En resumen, hay que considerar las ventajas y los peligros reales de Internet, pero sin alarmas infundadas. En esto no es un sistema de comunicación tan radicalmente distinto de otros. Como mínimo, no es sólo un lugar de perversión dominado por malvados hackers (piratas informáticos), como puede hacer creer algún tipo de artículos de prensa sensacionalista.

Siendo un tema que ha acaparado tanta atención, seguidamente incluimos un resumen de prensa de los últimos meses:

Estrategias moralizantes online
C. Christopher CoxRonald Lee WydenCon el apoyo de la Asociación de Servicios Interactivos y del Comité de Política Online, dos miembros del Congreso de los EUA, el republicano C. Christopher Cox (izq.) de California, y el demócrata de Oregón Ronald Lee Wyden (der.), han introducido en la Cámara de Representantes norteamericana una legislación que pretende poner orden moral en las comunicaciones vía Internet. La iniciativa es conocida con el nombre de Online family empowerment amendment y tiene como objetivo impedir la libre circulación de materiales inmorales por Internet.

 

Al pedir esta legislación quieren

“animar a la industria para que desarrolle nuevas tecnologías que permitan el control de los contenidos recibidos por Internet”.

J. James ExonCon esta enmienda la industria intentará poner freno y ser la alternativa a iniciativas más radicales, como la del senador demócrata de Nebraska J. James Exon, que pide simple y claramente ilegalizar cualquier contenido obsceno de la red Internet. A pesar de ello, durante el mes de junio pasado el Senado de los EUA aprobó la enmienda de Exon sobre “La decencia de las comunicaciones” (The communications decency), con el objetivo de proteger a los menores de posibles asedios indecorosos vía telecomunicaciones. La enmienda aprobada afecta al proyecto de ley de desregularización de las telecomunicaciones, en proceso de discusión en el Congreso de los Estados Unidos.

Durante los últimos meses, la Interactive Services Association y el Online Policy Committee han intentado influir en los legisladores para que encuentren un equilibrio entre la protección de los derechos individuales de los ciudadanos y la obligación de proteger a los menores.

Las dos organizaciones han preparado recientemente en Washington demostraciones de uno de los nuevos softwares que permiten a los padres seleccionar el tipo de programas que quieren para sus hijos.

La Interactive Services Association representa a más de 300 empresas de telefonía, editoriales y servicios online. El Online Policy Committee lo forman representantes de America Online (AOL), Apple, AT&T, CompuServe, MCI y Microsoft, entre otros.

Fuente: diario Avui, 14 de agosto de 1995.

El ciberporno no es negocio
Un proyecto de la Carnegie Mellon Univ. (CMU) llamado HomeNet ha demostrado que el usuario medio de Internet intercambia pocas imágenes obscenas y ni tan sólo se interesa demasiado por textos sobre temas sexuales.

Después de suministrar un Macintosh a 50 familias de Pittsburgh y de analizar el tipo de uso que hacían del mismo, vieron que desde febrero, cuando empezó el proyecto, sólo el 20% de un total de 157 personas accedió a foros de discusión de orientación sexual más de 2 veces.

El proyecto HomeNet seguirá hasta junio de 1997.

Fuente: Chronicle of Higher Education, 18 de agosto de 1995; recibido por Edupage.

En busca del tiempo perdido
TimeEl tono tranquilizante de la nota anterior contrasta con una gran controversia que levantó otro estudio realizado en la misma CMU, liderado por Marty Rimm, y titulado Marketing pornography on the information superhighway. Primero se publicó en el Georgetown Law Journal pero luego fue el artículo de portada de la popular revista Time el día 3 de julio de 1995 (pp. 1 y 38). En el mismo se calificaba de “mentalidad libertaria y acérrimas partidarias de la Primera Enmienda a la Constitución” a las personas aficionadas a conectar a Internet.

(N. de la R.: la First Amendment, añadida a finales del siglo XVIII, aseguró la libertad de expresión en los EUA).

Rimm sacó estadísticas de los destinos de las llamadas que salían de más de 3.000 personas de su universidad y encontró que 13 de los 40 newsgroups (teledebates) más concurridos eran eróticos. Algunos creen que el artículo era sensacionalista y tendencioso y que ha contribuido a crear un clima de histeria popular, con encendidos debates por parte de grupos radicales.

Donna Hoffman Donna Hoffman (en la foto), profesora de marketing en la Vanderbilt University, dijo que el estudio era un

“mal pedazo de investigación equivocada; por la forma en que ha sido presentado se ve claramente que se trata de una manipulación de los medios”.

Tanto el artículo de Time como la crítica de Hoffman pueden leerse en:
http://www2000.ogsm.vanderbilt.edu

Por otro lado, varios profesores de derecho han defendido el estudio, entre ellos la profesora Anne Wells Branscomb, de la George Washington University, quien dijo que la metodología empleada por Rimm es “académicamente rigurosa”.

Mientras tanto, Rimm ha replicado a todas las críticas con unos textos que pueden leerse en:
http://trfn.pgh.pa.us/guest/mrstudy.html

El debate ha continuado como una guerra entre los citados webs.

Finalmente la CMU ha decidido crear un comité formado por 3 profesores de la propia universidad para que investigue si en el estudio se respetaron las usuales pautas de ética y rigor científico.

Fuentes:
The New York Times, 3 de julio de 1995, p. 24
The New York Times, 16 de julio de 1995, p. 11.
Time, 24 de julio de 1995, p. 57

Notas recibidas a través de Edupage.

Ángeles patrulleros de la Red
Los Guardian Angels, un grupo de voluntarios neoyorquinos formado en 1979 para patrullar las calles y el metro del Bronx, ha creado CyberAngels, porque

“en Internet hay una necesidad similar a la de cuando empezamos por las calles de Nueva York, un vacío en el que la policía no puede o no quiere actuar para hacerla un lugar seguro”.

Los CyberAngels indagan “actividades sospechosas” de delincuencia contra los niños, fraudes, ataques personales y pornografía.

Fuente: Atlanta Journal-Constitution, 6 de agosto de 1995, p. H7; recibido por Edupage.

Contra la pornografía en TV y en la Red
Un proyecto de ley del Congreso norteamericano urge a los servicios online (como America Online, CompuServe, Prodigy, etc.) a que monitoricen las transmisiones pornográficas que hagan sus usuarios, pero deja a la discreción de dichos servicios la política de cómo deben actuar en cada caso (contrariamente al proyecto de ley de telecomunicaciones del Senado, que convierte automáticamente en delito la transmisión de material pornográfico por Internet).

El bill del Congreso también incluye una enmienda, presentada por un diputado demócrata, que obligará a que las emisoras de televisión emitan un código en cada programación que avise sobre contenidos violentos o pornográficos, y los fabricantes de aparatos de TV domésticos deberán instalar un chip (llamado V-chip) que permitirá a los padres bloquear esos programas.

Fuente: The New York Times, 5 de agosto de 1995, p. 1.

Disminuye la mensajería rosa en Minitel
Iniciada por France Telecom hace 12 años, la red Télétel/Minitel tiene ahora 6,5 M de terminales que dan servicio a 14,4 M de personas (casi un tercio de la población adulta francesa). El uso del sistema para juegos y sexo ha declinado desde el 28% inicial hasta un 14%. La mayor parte del tráfico es ahora para servicios tipo “el banco en casa” y de información pública. Hay 10.000 compañías proveedoras de 24.600 servicios.

Fuente: The Economist, 19 de agosto de 1995, p. 62., recibido por Edupage.

Alfons Cornella (cornella@m.esade.es) envió varias notas al grupo de teledebate IweTel también sobre estos temas, que extractamos a continuación:

Ciberporno en alza en el Reino Unido
Harold Thimbleby Harold Thimbleby (en la foto), profesor de la Middlesex University, ha estudiado desde principios de año el tráfico en Internet relacionado con el porno –básicamente a través de los tablones de anuncios (bulletin boards) y los localizadores de información (webcrawlers)–, para concluir, como ya lo habían hecho otros estudios en los Estados Unidos, que el 50% del tráfico (de las búsquedas, más concretamente) está relacionado con la información pornográfica (Financial Times, 13 de septiembre de 1995). Parece ser que se basó principalmente en los grupos de debate News de Usenet.

Fuente: Independent, 13 septiembre 1995.

 

 

 

La Comisión de la UE se inhibe
Nel van Dijk El tema, como ya hemos dicho, hace tiempo que se discute en los Estados Unidos, pero es ahora cuando está llegando a Europa. A la pregunta planteada a la Comisión Europea por la europarlamentaria holandesa, del Partido Comunista, Nel van Dijk (en la foto) sobre medidas para “evitar la difusión de mensajes en Internet que atenten contra la moral pública”, la Comisión respondió:

“La interpretación y protección de la moral pública son competencia exclusiva de los Estados miembros. Por tanto, la Comisión no elabora propuestas legislativas sobre la protección de la moral pública en las redes telemáticas. En opinión de la Comisión, no es factible imponer normas de censura, dado que las instalaciones WWW situadas fuera de la Unión Europea no pueden controlarse sin un acuerdo internacional” (Diario Oficial de las Comunidades Europeas, C230/27, 4 de septiembre de 1995).

 

 

Censura política
Paralelamente se está produciendo malestar en gobiernos absolutistas e integristas por la libertad de expresión política que supone el uso de Internet, y algunos, como los de Irán, China, Singapur y Arabia Saudí ya han dictado prohibiciones y amenazado con penas.

Sin embargo, en este último país parece que las prohibiciones tienen escaso éxito. Algunos internautas no dudan en pagar unos 200 US$ mensuales para conectarse a la red GulfNet en la vecina Kuwait. La marcha de los tiempos es imparable, incluso allí (Business Week, 21 de agosto de 1995, p. 24).

Guerra informativa
Sorprende por su novedad, pero es de toda lógica: en Internet se reproduce la guerra informativa de todas las tendencias, igual como ocurre con otros medios de comunicación. Actualmente está al alcance de cualquiera tener unas páginas de información en un WWW accesible desde cualquier parte. En octubre de 1995 (IWE-38, pp. 12-13) vimos como el host America Online ofrecía páginas de web gratuitas a sus 2,5 millones de usuarios:
https://www.scimagoepi.com/america-online-aol-ofrece-edicion-web-gratuita

Hay webs antinucleares, feministas, religiosos, políticos… La misma embajada española en el Canadá puso en marcha un web con la postura española sobre la guerra del fletán negro, para contrarrestar las informaciones canadienses.

“Estos temas tendrán sin duda su impacto en la definición de las políticas de infoestructura e infraestructura en los próximos años”, comenta Alfons.

Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 40, diciembre de 1995-enero de 1996, pp. 24-26.