
Por Josep Lluís Martínez Benlliure
Aunque se puede decir que la Internet “nació” allá por los años 70 en Estados Unidos, no ha sido hasta bien entrados los 90 cuando ha tenido una enorme expansión en todo el mundo, pasando de ser una red eminentemente científica a ser concebida como un instrumento casi imprescindible en el trabajo diario, tanto en el ámbito académico y científico como en el comercial.
De acuerdo con los datos proporcionados por el servidor Internet Domain Survey
(http://www.nw.com/zone/WWW/top.html), que ofrece datos estadísticos sobre la Internet, el crecimiento en el número de nodos (ordenadores conectados) ha sido brutal en poco tiempo: un 119% en el año 94, porcentaje que asciende a nada menos que un 1450% si tenemos en cuenta el incremento desde el principio de la década.
La causa de esta expansión viene dada por múltiples factores, pero no debe ser el menos importante la aparición de nuevos programas más potentes y a la vez más sencillas de usar.
Dejando aparte la mensajería electrónica, que desde los primeros tiempos se reveló como una de las utilidades con más amplia aceptación entre los usuarios, el resto de softwares de acceso a la Red requerían el conocimiento de una serie de complejos comandos, probablemente debido a que la casi totalidad de ordenadores conectados a la red usaban el sistema operativo Unix. Esto hizo que la red Internet fuera considerada como algo “para expertos”.
Sin embargo en los últimos años, a medida que ha ido resultando más fácil conectar a la red cualquier tipo de ordenador, han comenzado a aparecer programas más intuitivos, y protocolos que facilitan la navegación a través de la Internet.
El nacimiento del sistema Gopher, desarrollado por la University of Minnesota, fue el primer paso, al facilitar el acceso a numerosos servicios de la red a través de menús sencillos:
https://www.scimagoepi.com/recorriendo-internet-el-gopher
La posterior aparición de la World Wide Web (o “Telaraña Mundial”), que ofrece información en forma de páginas de hipertexto, ha dado a la red Internet el empujón definitivo que necesitaba para llamar la atención de prácticamente cualquier usuario de ordenador del mundo entero.

Hyper-G
Actualmente Gopher y Web son los dos sistemas más utilizados para acceder a información de Internet, y aunque cuando apareció la Web se pronosticó la progresiva extinción del Gopher debido a que el sistema recién aparecido se consideraba superior a éste, en la práctica no ha sido así, y tanto los usuarios como los responsables de servidores han comenzado a ver estos dos programas como complementarios. Al mismo tiempo se ha empezado a hablar de un nuevo sistema, denominado Hyper‑G, que está siendo desarrollado en Austria, que combina enlaces de hipertexto con una estructura de menús jerárquicos, además de ofrecer posibilidades avanzadas de gestión de la información y búsquedas sofisticadas en un entorno sencillo.
¿Qué va a ocurrir en el futuro? ¿Se implantará este nuevo sistema en elaboración? ¿Asistiremos a una proliferación de sistemas sin ninguna relación entre ellos? Por fortuna, no va a ser así, gracias a que recientemente (finales de abril de 1995) ha sido anunciado de forma oficial un acuerdo de colaboración entre tres de las instituciones con más experiencia en sistemas de información en Internet:
– la Universidad de Minnesota, como la entidad que ideó el Gopher y sigue mejorándolo en la actualidad;
– el National Center of Supercomputing Applications (NCSA), integrado en la University of Illinois en Urbana–Champaign, como institución dedicada a la evolución de la Web (a pesar de que éste fue inventado en el CERN, en Suiza); y
– el Institute for Information Processing and Computer Supported New Media (IICM), que forma parte de la Universidad Tecnológica de Graz, Austria, como el centro que está desarrollando el sistema Hyper–G.
Un entorno de realidad virtual
En el mencionado acuerdo se definen las líneas maestras de lo que pretende convertirse en un nuevo estándar: el VRML, o Virtual Reality Modeling Language, que podría traducirse como “Lenguaje de Modelado de Realidad Virtual”. Según el anuncio oficial, este nuevo estándar supondrá la aparición de una nueva forma de navegación por la Internet, ya que
“permitirá a los usuarios explorar interactivamente modelos de objetos en tres dimensiones (3D), entrar en mundos virtuales y en complejas visualizaciones 3D, y seguir los hiperenlaces contenidos en esos modelos y visualizaciones virtuales”
gopher://mudhoney.micro.umn.edu/0R9593120‑9598855‑/gopher‑news‑archive/current
Se trata un anuncio llamativo, pero ¿cuál es su significado en la práctica?
A grandes rasgos, el acuerdo supone la integración de los sistemas actualmente en uso, y la finalización de las controversias entre la superioridad o inferioridad entre uno y otro. La voluntad de colaboración entre estas tres entidades así lo garantiza, y aunque en el futuro seguirán existiendo protocolos diferentes, cada vez serán más transparentes para el usuario, que no tendrá necesidad de conocer en qué tipo de servidor se encuentran los documentos a los que necesita acceder. Los administradores de los servidores podrán comenzar a diseñar su oferta de acuerdo con sus necesidades y con su manera de estructurar la información, haciendo que sea el servidor el que se adapte a los usuarios en lugar de ser a la inversa.
Por otra parte, el nuevo estándar va a significar la materialización de un concepto muy apreciado por los usuarios de Internet: la navegación. Muchos usuarios utilizamos este término para referirnos metafóricamente a la exploración de los recursos que nos ofrece la red, y así se habla de cosas como el “ciberespacio”, los “internautas” o navegantes de la Internet, etc.
En tres dimensiones
A partir de la implantación del nuevo sistema, esta metáfora se hará realidad en la pantalla de nuestro ordenador mediante la representación de escenas en tres dimensiones (3D), formadas por iconos tridimensionales que harán referencia a objetos de la Internet situados en servidores Gopher, Web, FTP o de cualquier otro tipo, y el usuario podrá realmente navegar entre estos objetos y construirse su propio mundo virtual adecuado a sus necesidades.
La ventaja práctica de estas escenas tridimensionales será que para el usuario resultará mucho más sencilla la localización de los documentos que le son de utilidad. Gracias a la Internet es posible acceder a una increíble cantidad de información, pero al mismo tiempo con frecuencia se produce un cierto grado de frustración en el usuario, que fácilmente se encuentra con multitud de documentos que no tienen ninguna utilidad para él. Una interfaz basada en una representación virtual ayudará a la recuperación de datos, de una manera más eficaz que un simple menú o una página de texto o hipertexto, puesto que permitirá la visualización gráfica de los vínculos existentes entre los documentos y colecciones de documentos de cualquier lugar de la Internet.
El usuario podrá agrupar documentos y ordenarlos según sus intereses en su propia escena tridimensional, de manera similar a como si estuviera ordenando papeles en su escritorio, y el ordenador se encargará de mostrarle de qué manera están relacionados esos documentos entre sí, y de proporcionarle información adicional sobre ellos, independientemente de dónde se encuentren situados físicamente dentro de la Internet.
Sin romper con el pasado
Una ventaja adicional de este nuevo sistema consiste en que no será necesario modificar los servidores actuales: el usuario podrá hacer uso de las capacidades tridimensionales sin necesidad de que los administradores tengan que reestructurar la información contenida en sus servidores, pero al mismo tiempo será posible hacer que el servidor especifique las coordenadas espaciales de sus items dentro de la escena tridimensional.
El primer fruto palpable del acuerdo entre las tres grandes entidades investigadoras en el mundo de la información dentro de la Internet será un nuevo cliente multiprotocolo, el VRweb o web virtual, cuyo código fuente para Unix se ha anunciado para este verano, y poco tiempo después para Windows NT y otras plataformas. Con este código fuente de programa, protegido con “copyright” pero de acceso libre para usos no comerciales, los equipos de desarrollo de todo el mundo dispondrán de una base a partir de la cual investigar y experimentar con este nuevo sistema.
El usuario puede desplazarse a través de los diferentes items mediante el ratón o con las teclas de flecha.
Por su parte, el equipo desarrollador del Gopher en la University of Minnesota (Minnesota Gopher Team) ya ha puesto a disposición de los usuarios una primera versión, todavía en fase de desarrollo, de un cliente Gopher que permite la visualización y manipulación de lo que serán estas futuras escenas tridimensionales. Por el momento disponible únicamente para Unix y Macintosh, esta primera versión ya permite navegar entre los servidores Gopher existentes utilizando una interfaz virtual en tres dimensiones. Para el sistema Gopher, el nuevo lenguaje Vrml supone la adopción de un nuevo tipo de documento, a añadir a los numerosos formatos que ya maneja, y es mediante ese nuevo tipo de documento como los administradores de servidores Gopher podrán describir la escena tridimensional a los programas visualizadores preparados para ello.
Cualquier noticia de colaboración siempre es bien recibida, pero en este caso más si cabe, dada la dispersión de la información y la ingente cantidad de ésta que existe en Internet. El futuro es esperanzador, pero habrá que mantenerse informado.
Josep Lluís Martínez Benlliure. Departament de Didàctica i Organització Escolar, Universitat de València.
josep@uv.es
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Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 37, septiembre de 1995, pp. 16-18.
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