Por Joan-Isidre Badell
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el término “microcopia” con dos acepciones:
- “Copia fotográfica de tamaño muy reducido que se ha de leer o examinar mediante un aparato óptico que amplía considerablemente la imagen”.
- “Reproducción de textos por este procedimiento”.
En nuestro ámbito profesional, el Diccionario de bibliología y ciencias afines, de José Martínez de Sousa, define “microforma” como
“término genérico con que se designan las reproducciones reducidas de documentos, que para ser leídas deben ampliarse en un aparato lector o proyector”.
Y añade en nota marginal los diferentes formatos que cabe entender como microformas, que son: la microficha, la microficha opaca, el microimpreso y el microfilm.
Las normas de descripción bibliográfica ISBD (NBM) –International Standard Bibliographic Description (Non Book Materials)–, definen “microforma” como
“el microrregistro de un texto o de cualquier otro documento visual (el término ‘microforma’ se puede reservar a los microrregistros cuya utilización está condicionada por la disponibilidad del equipo de lectura especializado)”.
Y añade a los formatos de la definición de Martínez de Sousa los siguientes: la microbobina, el microcartucho y el microcassette.
Cuando hay que catalogar uno de esos formatos “micro”, hay que distinguir si se trata de una microcopia o microrreproducción, o de una micropublicación.
¿Microcopia o micropublicación?
Se entiende como microcopia la copia o reproducción de una obra ya existente en otro soporte. Es decir, es una simple reproducción mecánica del original y, por tanto, la catalogación completa (descripción, puntos de acceso…) hay que basarla en el original. En una nota se indicarán los datos de la reproducción.
En cambio, las tesis doctorales, tesinas y trabajos de investigación son habitualmente publicados en microficha después de la lectura o presentación de los mismos en formato papel (el más habitual, por no decir el único). No hay que caer en el error de tratarlos como simples reproducciones del original en papel. De hecho, son obras no publicadas, por lo general, hasta su edición en microficha, y por lo tanto hay que considerarlos micropublicaciones, es decir, obras que han utilizado alguno de los formatos “micro” que se han definido anteriormente para ser publicados así directamente, o bien han estado pensados para su edición en formato microforma y no habían sido editadas en otro soporte antes del proceso de microcopia o microrreproducción. La catalogación se hará, obviamente, sobre la microforma.
Para acabar, un apunte: hay obras editadas en otros soportes, además del de microforma (muy habitual en publicaciones en serie), que comportan problemáticas específicas. La catalogación dependerá de cada caso y según el tipo de soporte de que se disponga en fondo bibliográfico. La Library of Congress, por ejemplo, considera los facsímiles como una edición aparte: la catalogación la hace del facsímil y en una nota da los datos del original. Este criterio se basa en una consideración del prestigio de las editoriales dedicadas a la edición de facsímiles.
Joan-Isidre Badell Guijarro. Universitat Pompeu Fabra. Àrea de Catalogació.
Tel.: +34-3-542 16 79; fax: 542 16 86
badell@upf.es
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Esta información se publicó en la revista Information World en Español (IWE), n. 37, septiembre de 1995, p. 10.
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